«¿Cómo vendes con un váter en la puerta?»

Las obras en las fachadas obligan a comercios de Pontevedra a sobrevivir con los andamios tapándoles las cristaleras. A algunos, además, les toca tener delante del negocio el urinario que usan los albañiles


pontevedra / la voz

La rehabilitación de fachadas está siendo un puntal para muchas empresas relacionadas con la construcción en Pontevedra. Pero esas obras, impulsadas mayormente por las comunidades de vecinos, también tienen su cara b. Los andamios les tapan las cristaleras a algunos comercios, que a veces tienen que sobrevivir muchos meses, incluso un año entero, sin que se vean sus escaparates desde la calle y sin que sea fácil dar con su puerta. Los comerciantes, en general, no critican las obras. Entienden que haya que hacerlas. Pero consideran que falta sensibilidad hacia su actividad. ¿Por qué? Porque «los plazos de los trabajos siempre se prolongan» y porque a veces se dan casos como el de Rosalía de Castro donde, a cuenta de una obra, a una tienda, Trevede, le han plantado frente a su puerta primero la escalera y luego también el urinario que usan los albañiles. Así, Conchi y Sonia Rodríguez, propietarias del negocio, se preguntan: «¿Cómo vendes con un váter delante?».

Sonia y Conchi Rodríguez llevan desde junio con los andamios delante de la tienda, en la que venden ropa de mujer. Aunque pusieron el nombre en la fachada para que se vea un poco más, el negocio pasa desapercibido desde la acera. Dicen ellas que eso les perjudica sobremanera: «Hay clientas que vienen con el GPS y ni así nos encuentran. El andamio despista muchísimo. Nosotros en verano siempre tenemos muchas clientas de fuera, sobre todo mexicanas, y este último año vinieron muy pocas. Estamos seguras de que no nos encontraron o de que pensaron que cerráramos. Es muy difícil dar con nosotras», indican.

Apelaron al Concello

Dicen que la puntilla se la dio el váter que les pusieron delante. «Fuimos al Concello a decirles si no les parecía increíble que nos pusiesen un baño ahí. Nos dicen que es legal... Y puede que sea legal, no decimos que no. Pero no es de sentido común. Casi enfrente hay un quiosco sin actividad, podrían ponerlo ahí, en la parte de adelante o detrás. Pero no hubo forma...», dicen.

No están más contentos que ellas los comerciantes vecinos, afectados por la misma obra. Al lado de Trevede está una tienda de vapeo. Abrió sus puertas en marzo del 2019 y, en junio, se vio con los andamios encima: «A nosotros no nos conocen y lo tienen difícil para vernos. Lo peor es que el trozo acera en la que están los andamios nadie los barre, los tenemos que limpiar los propios comerciantes», dice Juan José González desde Vapeagrow. «Tuvimos que poner unas lonas para que se supiese donde estamos y aún así no nos ven. Creen que estamos liquidando», opina la responsable de una tienda de consumibles de informática llamada Prink. Estos comerciantes temen que la obra, que pensaban que acabaría en noviembre del 2019 -«porque eso es lo que nos habían dicho», indican- se prolongue aún bastantes meses más y lleguen al verano con las cristaleras tapadas y ocultas.

También tienen callo en sobrevivir a los andamios dos negocios de la calle Eduardo Pondal. En su caso, llevan con el andamio delante de sus puertas desde el mes de septiembre. Y no saben en qué momento quedarán libres de este montaje. «Estoy en un zulo ahora mismo», bromea Pablo González desde Computer Techs, una tienda de mantenimiento informático y de móviles. Luego, indica: «Tener un andamio te quita que puedan venir clientes nuevos. Nosotros tenemos la suerte de que llevamos aquí ya desde hace siete años y eso es lo que nos salva. Si acabásemos de abrir sería muy complicado», indica. Luego, cruza los dedos para ver si hay suerte y la obra acaba pronto.

«No entran clientes nuevos»

En la avenida de Vigo, justo donde esta calle confluye con Sagasta, también acaban de empezar unos trabajos en una fachada. Todavía están en fase de montaje de andamios. En este caso, se va simplemente a limpiar. Así que los comerciantes esperan que como mucho sean uno o dos meses con los escaparates tapados. Así valoraba la situación la responsable de uno de los negocios afectados, el herbolario La Ventana Natural: «Las obras tienen que hacerse y hay que llevarlas como se puede. Está claro que en estos meses clientes nuevos no vendrán, solo acudirán los que ya nos conocen. De todas formas, tampoco es que habitualmente vengan muchas caras nuevas. La situación es complicada».

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