pontevedra / la voz

Los vertederos incontrolados que reciben a los visitantes de Pontevedra junto a la ría tendrán que esperar hasta que Costas responda a las peticiones del Concello. Mientras eso no ocurra, la basura se seguirá acumulando año tras año en la entrada a la ciudad por la avenida de Marín y por la carretera vieja. Da igual por donde se entre, el recibimiento es el mismo.

Electrodomésticos, libros, carteles de películas antiguas, váteres, maletas, lavadoras, sofás, sillas o escombro son buena parte de los restos que aparecen en el entorno de Mollavao. La zona lleva años en una situación de abandono a la que el Concello ha intentado poner freno en más de una ocasión. Pero, ¿de quién es la responsabilidad? Uno de los últimos permisos se pidió en la recta final del anterior mandato de Lores, poco antes de las elecciones, sin embargo ha habido silencio por parte de Costas, según explican desde el Concello. Eso quiere decir que no pueden tocar esa zona. Ni limpiar, ni desbrozar, ni acondicionar los baches que dificultan el estacionamiento en uno de los principales aparcamientos disuasorios de la ciudad. «La única parte que tiene autorización de uso es la que está más próxima a la Casa del Mar», explican fuentes municipales, que también indican que pese a eso no tienen autorización para canalizar las aguas pluviales ni para echar algo de hormigón que reduzca la incidencia del bacheado, especialmente profundo en una temporada de lluvias tan fuerte como la de este año. Tienen cedido el uso, pero no la propiedad. Cada movimiento debe ser autorizado por Costas. El resto del aparcamiento, donde se acumula la basura y la maleza no tiene ni siquiera el uso cedido. 

Con la entrada del PSOE en el Gobierno local pasó a manos del concejal de Parques, jardines y medio ambiente, Iván Puentes, quien antes de Navidad se reunió con los responsables de Costas en la provincia para poner en marcha los trámites de la concesión de esos terrenos de Mollavao y también de los que están frente al pabellón. Prevé actuaciones de acondicionamiento en la zona, que incluyan, entre otras cosas, espacios verdes y la eliminación de los vertederos. Pero esa tramitación puede dilatarse en el tiempo, lo que ha llevado a Puentes a bucar alternativas para que mientras no se ejecute la concesión, se pueda sanear el entorno del aparcamiento.

No solo a pie de ría de Pontevedra se acumula la porquería, hacia atrás, en la carretera vieja de Marín el basurero es cada más grande. Hasta el pasado agosto vivía allí un indigente, al que el fuego quemó todas sus pertenencias y tuvo que abandonar la zona. Había convertido un viejo camión en desuso en su hogar. Ahora él no vive allí, pero este vertedero incontrolado al final de la calle Rosalía de Castro sigue aumentando y generando malestar entre los vecinos de la zona. No se ve quien echa la basura, pero sí que cada vez hay más. Junto al puente, hay zonas públicas de dominio de Costas, pero según explican desde el Concello, otras son privadas. El Gobierno local asegura que es él quien debe hacer un requerimiento a la propiedad para que limpie la zona, pero siempre que haya una denuncia pública de un particular. En este caso concreto la situación se complica, ya que los lindantes de Costas son terrenos que pertenecían a Nino Mirón y tras la crisis pasaron a formar parte de la Sareb (banco malo). Ahora está en manos de una entidad financiera, lo que parece complicar aún más la situación.

Pero mientras se tramita la concesión la basura sigue acumulándose. 

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¿A quién le toca limpiar los vertederos incontrolados?