Una exposición de 50 obras recoge la trayectoria vital de Leopoldo Nóvoa

La muestra de uno de los artistas gallegos más internacionales estará abierta hasta el próximo 26 de abril


El Museo de Pontevedra acoge la exposición «Leopoldo Nóvoa 1919-2019» en la que se recogen medio centenar de piezas del que fue uno de los artistas gallegos más internacionales y referente del arte abstracto tanto dentro como fuera de Galicia en la segunda mitad del siglo XX. La muestra supone un recorrido por su trayectoria vital y artística desde sus primeras obras en Uruguay y Argentina hasta su estancia en París y A Armenteira, donde la carga plástica de las cenizas se incorpora a sus creaciones.

El director del Museo de Pontevedra, José Manuel Rey, señaló el intenso trabajo de varios meses para sacar adelante la exposición, que calificó como un necesario homenaje al «extraordinario artista» con motivo el pasado 17 de diciembre del centenario de su nacimiento en la pontevedresa parroquia de Salcedo.

El responsable del Museo destacó la gratitud de la institución a la viuda de Nóvoa, señalando que sin su apoyo hubiese sido imposible sacar adelante «un proxecto desta envergadura», ya que parte significativa de las obras de la muestra proceden de París y del estudio taller del artista en Armenteira. Rey también agradeció a Sabela Nóvoa y Mercedes Bragante Nóvoa, hija y sobrina de Nóvoa por las facilidades para que su obra pueda viajar desde Montevideo.

El recorrido por las etapas del creador está completo gracias a la colaboración de José Blanco, Sofía Santos, Adolfo Sobrino, Víctor Montenegro, el Centro Galego de Arte Contemporánea y diferentes colecciones que cedieron su obra para que forme parte de esta exposición.

La comisaria de la exposición, Rosario Sarmiento, hizo en la apertura de la muestra una definición de Leopoldo Nóvoa como un hombre reflexivo y profundo con una vida marcada por el viaje, por su condición de emigrante buscando acomodo y un lugar donde asentarse, situación vital que lo convirtió «en un cosmopolita impregnado de la sabiduría que da el conocimiento de la diversidad».

Sarmiento recordó que Nóvoa fue hijo de diplomático exiliado en plena Guerra Civil, por lo que marchó para Montevideo en 1938, donde tomó parte activa de la vida cultural de la ciudad y conoció a una de sus referencias: Joaquín Torres-García. Después, en 1947, se traslada a Buenos Aires y establece relación con Luis Seoane, gracias a quien realizaría la primera exposición individual como pintor, para diez años después volver a Uruguay e incorporar los tres ejes que a partir de entonces vertebrarían su proceso creativo: la materia, la luz y el espacio.

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