El temporal se ceba con las playas de la comarca de Pontevedra

Cabo Udra registró ráfagas de 123 kilómetros por hora, Ons llegó a los 106 y A Lanzada a los 99

m. hermida
pontevedra / la voz

Jueves pasado por agua en toda la comarca en una jornada de temporal de invierno que dejó en algunas de las ráfagas de viento más altas del litoral gallego y que provocaron un reguero de incidencias sobre todo en el litoral. Llueve sobre mojado y el viento contribuyó a la acción del intenso oleaje de este invierno, acelerando el arrastre de arena de las playas del sur de la ría de Pontevedra. En el caso de Marín, destaca la pérdida de arena en Portocelo y Aguete, comportándose relativamente mejor Loira y Mogor. Al otro lado de la ría, en Sanxenxo y Poio, la fuerza de las olas batió las playas, pero no ha causado los estragos en el perfil de invierno de los arenales que sí son perceptibles en la orilla sur. Cuando llegue la primavera ya se verá si la costa es capaz de recuperar lo que el viento y las olas se han llevado al interior de la ría y las playas recuperan las toneladas y toneladas de arena que faltan.

En el caso de Marín, las circunstancias que afectan a cada playa son distintas. Mogor, más recogida, resiste la erosión, salvo en el entorno inmediato a los arroyos que desembocan en ella y que como van más crecidos empujan más sedimentos al mar. Son cicatrices asumibles. En Portocelo, sin embargo, los problemas de evacuación de las torrenteras que acaban en el vial de playas sigue siendo un problema por resolver. El extremo oeste del muro de contención del vial se transforma en una cascada y, como resultado, todo el tramo de Portocelo hasta el mar está al aire.

El recorrido de los torrentes es fácilmente observable. Portocelo es una playa que tiene de acumular sedimento en su punta este y en primavera una excavadora tendrá que volver a reponer la arena hoy perdida a su ubicación normal en la otra punta.

Por su parte, en Aguete, el arrastre de arena es notable, haciendo que prácticamente toda la playa tenga una inclinación muy superior a lo que es habitual en verano. La línea de olas llegó en pleamar hasta el mismo límite del cantil y los árboles y se nota la pérdida de arena, quedando a la vista rocas que no lo están en ningún otro momento del año. Las tuberías soterradas de los servicios están a la vista, como si se tratasen de serpientes sobre la arena.

Viento sin tregua

La estación de MeteoGalicia en cabo Udra, en la parroquia buenense de Beluso, registró la ráfaga más grande de Galicia: 123 kilómetros por hora. El valor es tan elevado e inusual, que la institución autonómica lo pone como dudoso. En lo que no hay duda alguna es que sopló y que lo hizo con mucha fuerza en todo el litoral. Las ráfagas máximas en la isla de Ons llegaron a los 106 kilómetros por hora, en A Lanzada rozaron los cien kilómetros, mientras que en el casco urbano de Sanxenxo le faltó poco para llegar a los 80. En Campolongo, en Pontevedra, la estación autonómica midió una ráfaga que superó los 51 kilómetros por hora.

Con esta fuerza del temporal, no es de extrañar que se suspendiesen actividades escolares al aire libre en toda la comarca y que se extremen las precauciones en otras iniciativas, incluso en las que se hacen al amparo de carpas. Sin embargo, contar con una carpa no fue garantía de seguridad suficiente, por ejemplo, en Adina, en Portonovo, donde el viento inutilizó la instalada para las celebraciones que se llevarán a cabo este fin de semana. La organización confía en que el tiempo mejore y que se puedan desarrollar los festejos. En Arra, se suspendieron las celebraciones de este jueves hasta el domingo. Y en Pontevedra, se han cerrado varios parques públicos como As Palmeiras y la Alameda.

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