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El Pontevedra sembró trabajo y méritos para recoger 3 puntos en su duelo con el Langreo, pero tan solo llevó un empate a su granero, dejando de ser el único equipo del Grupo 1 de la Segunda B sin haber firmado tablas en la presente temporada. Una modesta cosecha que bien podría haber acabado arrasada por el oportunismo de un rival que concentró su ataque en dos aguijonazos en los ocho últimos minutos de partido, tras un sólido acuartelamiento de los que tanto indignan a los amantes del tiqui-taca, incapaces de conceder valor a la ardua exigencia detrás de un planteamiento sin apenas fisuras como el del cuadro asturiano.

Cuando toca enfrentarse a una de las mejores defensas del campeonato, de esas que conceden menos de un gol de media por partido, la lógica apunta a la paciencia como la mejor brújula para llevar la misión a buen puerto. El Pontevedra de Carlos Pouso se aplicó la premisa ante el Langreo, que llegaba al Estadio Municipal de Pasarón habiendo encajado tan solo trece goles en las catorce jornadas precedentes. Un registro consolidado, por lo visto a orillas del Lérez, en una sobria y muy consistente labor posicional, con escasas concesiones a la carrera del rival. Y tirando de paciencia, el cuadro granate encontró varios ventanucos por los que asomarse al paisaje del gol, aunque demasiado estrechos para disfrutar del calor de su celebración.

Las bajas, también el rival, obligaron a Carlos Pouso a remover su once titular. Ante un Langreo del que se presuponía pocos metros de margen en ataque, el técnico local apostó de partida por Javi Pazos como punta, en detrimento de Adighibe. Berrocal, que todavía no se había estrenado con el actual técnico de Pasarón, entró por el sancionado Sana, con Pedro Vázquez y Nacho López completando en el carril derecho las novedades.

Un cabezazo que se fue alto de Adrián Llano en el primer minuto de juego, en un centro por banda derecha, fue cuanto tuvo que decir el Langreo en los dominios de Edu hasta el minuto 82. El avance del reloj confirmó el porqué el conjunto asturiano es uno de los equipos con menos gol de la Liga, once, mientras el Pontevedra incrementaba paulatinamente su presencia en la mitad del campo visitante.

La paciencia encuentra hueco

Circulando el cuero con criterio, los locales fueron encontrando sus huecos para percutir sobre la lata asturiana en busca de la diana que la tirase al suelo. Con una primera descarga a modo de ráfaga de tres disparos de Álvaro Bustos en el área entre los minutos 17 y 20, que no hallaron puerta, pero que elevaron la adrenalina sobre el césped, y entre la modesta entrada de Pasarón.

En el primer córner del partido el balón acabó en los pies de Álex González en el balcón del área, obligando el granate al guardameta rival a una gran parada a ras de cal; Víctor Vázquez mandó el rechace a los cielos en el área pequeña. Solo cuatro minutos después, en el 27, de nuevo Álex González, el hombre que más peligro generó en el partido aún de vuelta al lateral izquierdo, forzaba otra vez a Adrián Torre a lucirse en un tiro cruzado dentro de sus dominios. Un hermoso taconazo de Romay al que no llegó por poco Pedro Vázquez cerró la cuenta de ocasiones antes del parón intermedio.

La segunda parte no hizo más que acentuar el dominio aplastante del balón por parte local. Una circunstancia con la que, todo sea dicho de paso, nunca pareció incómodo un Langreo que tiene muy claro a lo que juega, ayudado por la pérdida de orientación de un Pontevedra que se olvidó de arrancar sus cargas sobre los costados para aflojar el estrecho cinturón de seguridad asturiano.

Sendos disparos de inicio Pedro Vázquez, atrapado por el cancerbero asturiano, y de Romay parecían amenazar con un acoso y derribo del Pontevedra. Pero los de Carlos Pouso volvieron a aprender que con el Langreo el gol es un plato de cocción lenta, muy lenta.

Hubo de aguardar el once granate, ya con Adighibe y Mejía en el campo por Javi Pazos y Álex Fernández, para volver a rozar el gol. Un centro de Nacho se envenenaba en el 64 sin rematador, debiendo mandar el balón a córner Adrián Torre. Romay remataba algo alto al minuto siguiente. Y uno después, Álex González forzó al portero astur a una intervención de mérito, la mejor del partido, en un tiro en la frontal del rectángulo mayor.

Dos buenos sustos

A partir de ahí, con Pouso jugando con dos delanteros dando entrada a Rivera en el 74 por un tocado Pedro Vázquez, el Pontevedra no generó nada más, salvo un disparo alto de Álvaro Bustos en el 92 al borde del área. De hecho, lo mejor en el tramo final para el cuadro del Lérez fue no repetir la tragedia de la semana anterior y ver volar un punto in extremis. Porque al final al Langreo su plan de acción casi le sale redondo. Con sus dos únicas ocasiones de gol desde el minuto 1 y disparos entre los tres palos del partido sucediéndose en las postrimerías del choque. En el 82, en una doble pifia de Jaouad, que primero no acierta a abortar un balón frontal en largo facilitando el remate de Davo; y en el rechace, despejando defectuosamente un centro de Pedro Montero que atemorizó al grueso de la grada de Pasarón al mandar el balón al exterior de las redes de Edu. Una contra en el 88 conducida por Davo desde mitad de campo se topó con Edu atrapando su remate final en el corazón del área entre tres zagueros locales.

FICHA:

PONTEVEDRA (0): Edu, Jaouad, Nacho López, Víctor Vázquez, Álex González, Álex Fernández (Mejía, min 69), Berrocal, Álvaro Bustos, Pedro Vázquez (Rivera, min 74), Romay y Javi Pazos (Adighibe, min 59)

LANGREO (0): Adrián Torre, Cristian, Gayoso, Ramiro, Alaín, Mateo, Álvaro (Pedro Montero, min 73), Jordi Marenyá (Jorge, min 84), Adrián Llano, Marc Nierga (Lavsamba, min 58) y Davo

Árbitro y tarjetas: Fernando Bueno Prieto (Colegio de Madrid). Amonestó al jugador local Álex Fernández y su entrenador, Carlos Pouso, así como al visitante Cristian.

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El Pontevedra redescubre el empate