Trabajadores de la Cofradía: «Fabricio presumía de un nivel de vida muy alto. En cinco meses se fue dos veces a Punta Cana»

Continúa en la Audiencia Provincial el juicio por el desfalco en el pósito meco de 580.000 euros


Pontevedra / La Voz

El juicio por desfalco en la Cofradía de O Grove que ocupará toda esta semana la Sección Segunda de la Audiencia Provincial registra su tercera jornada con el testimonio de varias personas vinculadas laboralmente al pósito durante el periodo en el que se produjo el quebranto económico cifrado en 580.000 euros.

Las dos primeras en hacerlo fueron la exsecretaria de la Cofradía María Jesús Besada, despedida por perder una subvención y la actual contable, Lorena Fernández. Ambas coincidieron en destacar el elevado nivel de vida del que presumía Fabricio Fernández, que entre octubre de 2009 y febrero de 2010 viajó en dos ocasiones a Punta Cana. Por esta obstentación insistió especialmente Lorena Fernández, que hizo referencia a la ropa de marca que vestía el excontable y en general a su elevado poder adquisitivo.

El contrapunto lo aportó el abogado de la acusación, que mostró una nómina del mes de junio de 2010 por un importe de 1.104 euros, de los que la Cofradía retuvo 612 euros para saldar una deuda que el excontable contrajo con la pescadería de la lonja al llevar mercancía a crédito.

A lo largo de la mañana testificó también Ricardo Pombo, que entre 2009 y 2010 ejercía como gerente de la Pescadería que la Cofradía tiene en la lonja y de la que también desaparecieron importantes cantidades de dinero.

Aseguró ver cómo Fabricio Fernández retiraba dinero de la caja fuerte en la que guardaban diariamente la recaudación. Este dato se contradijo con la declaración de su hermana, trabajadora de la pescadería, que aseguró no haber visto al excontable quitar dinero de la mencionada caja durante los casi cuatro meses de vacaciones de Ricardo Pombo.

Lo que sí reconoció el entonces gerente de la Pescadería fue un descuadre en las cuentas de 900 euros, que le costó el puesto de trabajo. Fue despedido por una falta grave sin indemnización. Explicó que el dinero que faltaba correspondía con una venta no abonada, «algo que no podíamos hacer pero que yo hice». Razón, según dijo, por la que no reclamó su despido.

También estaba prevista para hoy la declación de la madre del excontable, Fabricio Fernández, que se acogió a su derecho a no hacerlo, y de su exsuegra, ya fallecida.

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