El reto granate de Álvaro Bustos

El asturiano, máximo goleador del Pontevedra, regresó asumiendo el compromiso de ascender y «devolver a la afición todo lo que le ha dado»


Pontevedra / La Voz

Al término del partido contra Las Rozas, el entrenador granate, Carlos Pouso, explicaba con pocas palabras, pero con claridad las cualidades de Álvaro Bustos. «Es un jugador diferencial», decía el técnico, que en su análisis del partido destacaba el hambre de gol del asturiano e incluso bromeaba con Valverde y Messi. Igual que el técnico culé alaba al trabajo en equipo, pero resalta el valor del argentino, aquí en Pontevedra ocurre lo mismo con el extremo asturiano. «Las comparaciones son odiosas», dice con sorna. Los dos lucen el 10.

Bustos brilló en Las Rozas como lo hizo una semana antes ante el Melilla o si se echa la vista atrás en cualquiera de los doce partidos de la temporada, donde acumula ya más de mil minutos. Este domingo fue el mejor del partido. Supo desbloquear el encuentro al filo del descanso con el marcador en contra. Después de varias llegadas muy peligrosas, recibe un centro de Pol Bueso y dispara. Empata el partido y abre la esperanza en el debut de Pouso en el banquillo granate. Era el cuarto de la temporada y seguía cumpliendo eso que dijo el día que inauguró la cuenta de los granates este año. «Quiero que sea el primero de muchos goles bonitos», señaló tras marcar contra el Coruxo. Y parece que lo está cumpliendo. Es el máximo goleador del Pontevedra, con cuatro tatos, sin ser delantero centro. Esa capacidad se la otorga su condición de líder en el extremo izquierdo, desde donde descarga toda su artillería.

Y es que Álvaro Bustos ha venido a Pontevedra para triunfar. «Tuve otras ofertas, pero es aquí donde me transmiten más confianza», explicó el asturiano el pasado agosto tras regresar a Mallorca en verano. Su representante en la agencia Promosport, Iván Carrete, reconoce que cuando fichó por la casa granate lo hizo a conciencia sabiendo que asumía un reto ambicioso. «Lo siente como un proyecto propio, renunció a otras ofertas de índole superior, hizo una apuesta fuerte», concluye el encargado de traer al jugador a Pontevedra.

Quedarse el año pasado a las puertas del ascenso le dejó una espinita clavada demasiado hondo. «Álvaro es un chico de retos y objetivos, que además quiere devolver a la afición todo el cariño que le dan», explica Carrete, que asegura que cuando se vino para Pontevedra lo hizo «asumiendo que quiere estar en Segunda con este equipo».

Llegó el año pasado en el mercado de invierno y se convirtió en una de las referencias del equipo hasta que se acabó la temporada. El día que recogió el premio Estrella Galicia a mejor jugador del último mes de liga, reconoció su buena etapa granate, al mismo tiempo que aseguraba que sería el Mallorca el que tendría que decidir sobre su futuro. El conjunto balear se deshizo de él y Álvaro no lo dudo. Su destino sería Pontevedra. A finales de agosto se confirmaba, Álvaro Bustos era propiedad del Pontevedra CF e iniciaba una nueva etapa junto al Lérez.

El nuevo Pontevedra ha empezado a trabajar en el modelo que quiere Pouso para esta nueva etapa. Ayer, el entrenador reconocía que trabajaba sobre una base sólida que le dejó Luismi. La idea con la que saltaron a Las Rozas era no hundirse y no abusar de los balones largos. Esas eran las primeras instrucciones del nuevo equipo. Bustos las comprendió y asumió el reto desde el principio. Su compromiso y su calidad no le permiten venirse abajo aunque vengan mal dadas, como han venido. Ambos están en proceso de mejora del que el único beneficiado será el Pontevedra.

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