«La automedicación puede convertir en crónica la migraña»

La neuróloga Paula Suárez Gil afirma que la enfermedad está mal vista y tiene su estigma social a pesar de ser limitante


pontevedra / la voz

La neuróloga del Chop Paula Suárez Gil (Santiago, 1967) ofrece esta tarde (18.30 horas) una charla coloquio para pacientes sobre la migraña en Afundación, en Pontevedra. Estará acompañada por la doctora Susana Mederer. La iniciativa forma parte de los actos diseñados por la Sociedade Galega de Neuroloxía dentro de la Semana de la Migraña.

-No todos los dolores de cabeza son migrañas. ¿Cuál es la diferencia?

-La migraña es un tipo en concreto de dolor de cabeza. Y es una enfermedad que es más que dolor de cabeza. Aunque lo que la define es el dolor, es una enfermedad neurológica que tiene sus implicaciones y se caracteriza sobre todo por un tipo concreto de dolor. Suele ser de un lado solo de la cabeza, muy intenso, como latidos y que se acompaña de náuseas y vómitos, molesta la luz, los ruidos... A veces tiene unos síntomas previos neurológicos que se llaman aura, en forma de alteraciones visuales o de la sensibilidad que hacen que sea una enfermedad un poquito más compleja que un dolor de cabeza.

-¿Qué causa la migraña?

-No se sabe cuál es la causa realmente. No se saben los mecanismos por los que se produce, pero sí tiene una carga genética importante, los factores ambientales influyen y eso hace que el cerebro tenga una configuración especial en los migrañosos que los hace más sensibles a que, ante determinados estímulos, aparezcan como respuesta estas crisis de dolor.

-A día de hoy no existe cura...

-No. La enfermedad no tiene cura, pero sí mejoran los síntomas. Mejora la frecuencia del dolor, la intensidad, pero la enfermedad en sí no tiene cura.

-¿Qué prevalencia tiene?

-En la población en general la prevalencia es de un 14 %, lo que implica que en el área sanitaria de Pontevedra tiene que haber unos 40.000 migrañosos. Lo que pasa es que la mayoría, más de la mitad, están sin diagnosticar.

-¿Es difícil de diagnosticar?

-Hay migrañas que son más leves, la intensidad del dolor es pequeña y la gente lo asocia a un dolor de cabeza. Lo van dejando y no lo consultan.

-¿Hay signos de alarma? ¿Cuándo hay que preocuparse?

-La migraña se caracteriza porque son crisis de dolor repetidas. De hecho, para poderla diagnosticar tiene que repetirse cinco veces un dolor de esas características. Cinco veces sin concretarse un horizonte temporal. Alguien que ya tiene dolores repetidos se suele preocupar. Si no es demasiado intenso y tiene una carga familiar, ya lo tuvieron sus padres, pues no le dan importancia.

-Pero sí es una enfermedad que afecta a la vida laboral y personal...

-Cuando las crisis de migraña son intensas a veces no se puede ir a trabajar, empeoran con la actividad física, con lo cual se necesita reposo. Evidentemente eso limita. Otra cosa importante es que cuando la migraña se transforma en crónica la frecuencia del dolor puede ser muy elevado y cuando una persona tiene dolor más de quince días al mes tiene repercusiones importantes en su día a día. Aunque hay tratamientos que la pueden hacer mejorar.

-¿Es una enfermedad poco entendida socialmente?

-Está mal vista porque lo del dolor del cabeza es como ‘todo el mundo lo tiene, no es para tanto’. Tiene su estigma social y a la gente que tiene dolores de cabeza muy frecuentes ya le da como cosa decirlo. Todo eso también genera más ansiedad, depresiones... que contribuyen a que la incapacidad sea mayor.

-¿Hay algún mal hábito que contribuya a incrementar la migraña?

-Como para todo llevar una vida sana es lo mejor. Tener un horario regular de comidas y de sueño, hacer una dieta equilibrada, no abusar del tabaco, del café, del alcohol, hacer ejercicio físico moderado, evitar el estrés... Y hay pacientes que ante determinados estímulos concretos, por ejemplo, la comida, se les desencadenan migrañas. Aunque son los menos frecuentes.

-¿Qué no pueden comer los pacientes con migraña?

-Pueden comer de todo. Pero hay determinados pacientes a los que alimentos con aminoácidos por alguna razón les disparan el dolor. Suele ser el chocolate, el vino tinto, el regaliz, algunos aditivos. El café, no. Ayuda a aliviar la crisis de migraña, aunque el exceso de cafeína o la privación pueden desencadenar migraña.

-¿Qué buscan con la charla coloquio de esta tarde?

-Que la gente pregunte, resuelva dudas de su día a día y poder intentar darle difusión a esto, que la gente lo consulte al médico y que pueda tener un buen tratamiento. Y evitar que se automediquen porque pueden hacer que la migraña se convierta en crónica. Hay tratamientos para las crisis de dolor y preventivos. Para las crisis de dolor se empieza con analgésicos generales y en crisis más intensas hay tratamientos específicos. Cuando son frecuentes y muy intensas hay un tratamiento preventivo que busca reducir la frecuencia, la intensidad. En esto sí que ha habido avances y recientemente se han aprobado dos medicamentos nuevos. Se establece como mínimo seis meses para que el tratamiento funcione.

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