Carácter y trabajo para el banquillo granate

El técnico vasco de familia gallega tiene experiencia en Segunda


Carlos Pouso (Vizcaya, 1960) es de esos entrenadores que hablan claro desde el primer momento. Dice las cosas como las piensa para que no haya malos entendidos entre las partes. En su presentación definió a la presidenta del Pontevedra, Lupe Murillo, como «una batidora», por su duro carácter negociador y pidió perdón de antemano por las malas contestaciones o situaciones tensas que se puedan vivir en lo que queda de temporada. «Yo soy así, como me veis, pero soy un buen tipo», advirtió. Tan claro habla que todavía no se quiso aventurar a evaluar a su nuevo equipo: «El envoltorio del club es precioso, ahora vamos a ver por dentro que tenemos».

Directo y trabajador son dos conceptos que podrían definir a este vasco de ascendencia gallega que asume las riendas del Pontevedra para crecer con él desde abajo, como ya ha hecho con el Mirandés, al que logró ascender a Segunda en la temporada 2012-13.

Él lo tiene claro. Es un hombre de la Segunda B y si llega más alto es por haberse trabajado el ascenso. «Nunca había tenido oportunidad de entrenar en Galicia, mejor el Celta y el Dépor, pero mi nivel es este y siempre que he entrenado equipos superiores ha sido ascendiendo», bromeó Pouso Lejonagoitia. A sus 59 años tiene suficiente bagaje como para poder enderezar el Pontevedra. Atrás queda haber dirigido al Sestao River, Eibar, Mirandés, Logroñés y Racing de Santander. Ahora le toca enfundarse la camiseta granate.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Carácter y trabajo para el banquillo granate