«Quizá de lo que pecamos un poco es de que nos falta relevo»

Francisco Pérez-Mirás, nuevo presidente de Asampo, subraya que la razón de ser de la asociación es fomentar la donación para ayudar a salvar vidas


pontevedra / la voz

Francisco Pérez-Mirás Miguéns (Caldas, 1966), Fran, fue elegido este lunes nuevo presidente de la Asociación de Amigos de la Pontevedrada (Asampo). Se convierte en la cabeza visible de un colectivo creado hace cinco años para promover la donación de sangre, órganos y tejidos. Releva a Míchel Martínez, que renunció por motivos personales.

-Usted era ya vicepresidente. ¿Era el relevo natural?

-Por estatutos me correspondía a mí al ser vicepresidente. En la asamblea se hizo una consulta a los socios para ver si estaban de acuerdo en que yo fuera presidente. Si no habría que convocar un proceso. Digamos que sí, que era el relevo natural.

-Lo suyo es el trabajo fuera del foco. ¿Se planteó en algún momento no asumir la presidencia?

-No, nunca. Yo soy más de campo. Vas venciendo miedos, y uno de los míos es el escénico, el hablar en público. A mí me gusta estar más en la sombra trabajando muy intensamente. Pero a lo largo de la vida vas venciendo miedos y este es uno más.

-Hasta ahora era más conocido por ser la persona que cada año cierra la Pontevedrada y por ser el artista que graba los dorsales de madera...

-Sí, por eso, y también por estar en cantidad de eventos representando a la asociación.

-¿Desde cuándo está vinculado a la Pontevedrada?

-Desde la segunda edición. Cuando se empezó el primer presupuesto que tuvo Asampo fueron 21 euros, que se dividió entre tres. Lo he vivido todo.

-¿Asampo es mucho más que la Pontevedrada?

-La Pontevedrada es como la gran iniciativa y nos tiene un poco agarrados, pero hacemos muchas más cosas. Colaboramos con otras asociaciones aportando trabajo, a nivel económico, echando una mano. Tenemos nuestras mesas informativas y tratamos de ir haciendo cosas. Hace dos años impulsamos un evento que era Deseos al cielo, una suelta de cien globos con deseos que dejaba la gente en la mesa. Era un acto muy bonito en A Ferrería. Decidimos no hacerlo con ese formato por todo el tema de los plásticos. Era bonito porque ese día se lloraba en la plaza, niños, mayores... Lo sustituimos por una chocolatada con rosca. Funcionó bien porque se hicieron nuevas tarjetas de donantes.

-Fomentar la donación siempre está detrás de todo lo que hacen...

-Es nuestra razón de ser. Este año arrancaremos en noviembre con un nuevo proyecto que se llevó a la junta. Será una mesa informativa con una nueva carpa y haremos la chocolatada y la bolsa de los deseos, en lugar de la suelta de globos. En enero esa bolsa con los deseos saldrá de la catedral de Tui y a relevos en 24 horas llegará a la catedral de Santiago. En la Alameda nos estarán esperando otras entidades, cada una con su camiseta.

-Hay quien piensa que marchas solidarias como la Pontevedrada no sirven para nada y tienen mucho de postureo. ¿Qué les diría?

-No. Los resultados se ven a los días incrementando las donaciones de sangre, se hacen donantes de órganos. Igual desde fuera se ve como algo folclórico, pero es muy bonito y sacrificado. Cada año se suma más gente. Este año fue muy complicado porque coincidió con el triatlón y las elecciones generales. Nos cayó por todos lados, pero salimos, hubo que cambiar la salida y ya quedó fijada. Ahora es más tranquila desde la plaza de España, nos da pena porque A Ferrería era muy simbólica para nosotros, pero hay que ir cambiando.

-¿Por cuánto tiempo es su mandato y cuál es su reto?

-Lo que dicen los estatutos son dos años. Quizá de lo que pecamos un poco en Asampo es que nos falta ese relevo generacional. Esperamos que con el tiempo venga. Recuerdo en una salida de una Pontevedrada en la que Míchel [Martínez] le preguntaba a unos niños qué era para ellos la marcha. Nos sorprendió a todos la respuesta de la niña más pequeña, que tenía 8 años. Dijo ‘la Pontevedrada es una gran familia que ayuda a la gente para que pueda seguir viviendo’. Si hemos sido capaces de transmitir eso a los niños es que no lo estamos haciendo tan mal y que tendremos que ser capaces de atraer a gente nueva. Estamos abiertos a todo el que quiera sumarse.

-¿Barajan alguna campaña de captación de socios?

-No. Entendemos que eso tiene que venir solo. No hay que ir a buscar a la gente. Estamos en la Casa Azul, ahí se respira que Pontevedra es una ciudad solidaria.

-¿Por qué se implicó en esto?

-Fue mi hermano mayor, hace muchos años, quien me dijo que se podía hacer uno donante de órganos. En aquel momento solo estaba Alcer en A Coruña. Me mandaron una tarjeta... Tenía 18 años, pero en mi casa siempre lo tuvimos claro. Mi madre fue una mujer avanzada a su tiempo, hablaba de incineración y de afrontar la muerte. Y eso me influyó. Yo también estoy muy vinculado al Camino de Santiago.

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