El Pontevedra recurre a cambios de sistema para acercarse al gol

Nacho López vuelve a ser duda por molestias en el abductor


pontevedra / la voz

«Es un partido importante porque venimos de dos derrotas y por eso cobra mayor relevancia, queremos tener otras sensaciones, todavía hay más puntos, pero este encuentro tiene una importancia mayor que otros». Así resumía Luismi el partido de este domingo contra el Getafe B en Pasarón. Será una prueba de fuego delante de la afición, con la que urge reencontrarse después del último 1-5 contra el Atlético de Madrid. Los granates jugarán su última bala después de varias jornadas de decepción en la que se ha cuestionado la continuidad del técnico.

El equipo es conocedor de la necesidad de cambiar ciertos puntos para obtener resultados distintos y satisfactorios. Luismi intenta cada semana buscar un once alternativo al anterior, pero esta vez la reorganización afectará al sistema de juego. «Meteremos matices para intentar buscar soluciones, tenemos que cambiar ciertas cosas, meterle matices para que se pueda ganar», explica el técnico granate, que todavía tiene dudas sobre la recuperación de Nacho López. El lateral derecho tiene una pequeña molestia en el abductor y tendrá que esperar al sábado para ver cómo evoluciona después de haber tenido que dejar la sesión del pasado jueves. Este sábado tendrá la última sesión antes de recibir mañana al Getafe B. Y lo harán sin ver la clasificación. Su condición de colista no le dispara las expectativas. «Los filiales están hechos para sacar jugadores», recalca el técnico granate. El rival de mañana cierra la clasificación después de haber perdido todos los partidos, salvo dos empates sin goles y una victoria contra Las Rozas. Es por eso que el Pontevedra no se puede permitir una nueva derrota. Aunque algo mejor, su trayectoria no es mucho más brillante. En los últimos cinco partidos acumulan cuatro derrotas y una victoria ante el Oviedo con un gol de penalti contra Álvaro Bustos. Los malos resultados no son lo peor de estos partidos de los granates, que están siendo condenados por unos primeros minutos nefastos. Pasó contra el Racing de Ferrol y también contra el Castilla, donde bastaron 13 minutos para desmontar al rival.

En esta ocasión, además, no podrá ver el partido desde el banquillo. La expulsión contra el Castilla la pasada semana le lleva a estar dos jornadas sin poder dar instrucciones a sus jugadores. Todavía no han coordinado cómo lo harán, pero confía en su cuerpo técnico para dirigir al equipo, aunque «te da rabia no poder estar abajo». Es la primera vez que lo expulsan desde que es entrenador, así que desconoce cómo reaccionará y sobre todo, cómo lo vivirá.

Pinchando el césped

El club trabaja para que el césped de Pasarón no sea un hándicap para el Pontevedra. Las lluvias de los últimos días ya dejan consecuencias en un terreno, que es incapaz de drenar el agua. Durante todos estos días se estuvo pinchando para intentar llegar a mañana en el mejor estado. «Ya no nos preocupa la lluvia, cuando viene ya se sabe que el campo sufre, mientras no se pise, parece que está bien», explica Luismi sobre el quebradero de cabeza de cada invierno.

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