El futuro forestal pasa por fomentar la flexibilidad legislativa y modernizarse

Especialistas del sector destacan la oportunidad que se abre para el monte gallego


pontevedra / la voz

Los avances en la modernización tecnológica del sector forestal unidos a una gestión adecuada de los recursos ya disponibles en el monte gallego, así como el fomento de la flexibilidad legislativa que ponga fin a la maraña de normas que dificulta la vida laboral en el rural son varios de los ejes por los que la Administración pública, propietarios de terrenos y los empresarios tienen que ir de la mano para asegurar el futuro del campo gallego. Es la opinión unánime de los participantes en una nueva edición de Foro Voz, celebrada en la sede de Afundación en Pontevedra, donde se valoró positivamente el futuro del monte y su contribución a la economía y al desarrollo social de Galicia. Participaron en esta cita el presidente de Asefoga, Jacobo Feijoo; el profesor de la USC y director del departamento Agroforestal, Pablo Vila; el director de ordenación forestal de Ence, Alejandro Oliveros; y el gerente de Spartana Control, Manuel Calvo.

«Gandería, agricultura e forestal son as tres patas do rural e que poden evitar o despoboamento», recalcó Calvo. Al mirar para el futuro y recalcó que se deben articular políticas, que garanticen que los gallegos -«que temos os mellores produtos pero non os sabemos vender ben», matizó- puedan seguir presumiendo de su campo y que un paso imprescindible es que se legisle en base a la realidad de los hechos.

«Vivimos nunha sociedade onde termos como xestión sostible, economía circular e desenvolvemento rural son palabras moi utilizadas, e que se fundamentan noutros usos e prácticas como a compostaxe, ou o emprego efectivo da biomasa para xerar enerxía ou o uso multifuncional do monte», indicó Pablo Vila al abordar los debates que surgen en la sociedad. Recordó que los agricultores ya conocían estos conceptos, aunque no los llamasen así, al reaprovechar el tojo como abono o la madera que no valía para transformar como combustible. La explotación económica del monte es compatible con el medio ambiente y las exigencias de una sociedad urbana como la actual. Vila entiende que lo que toca a la sociedad es entender los beneficios de aprovechar este potencial. Añadió, asimismo, que se está produciendo una revolución tecnológica, que pasa inadvertida para el gran público, pero que está ahí y requiere una adaptación rápida del campo gallego y el entorno legislativo a sus múltiples posibilidades.

El presidente de Asefoga apuntó la urgencia de simplificar el marco normativo excesivamente complicado y que frena muchos proyectos viables. Aún así, Jacobo Feijoo precisó que el forestal gallego es «una realidad muy potente a día de hoy y hay que partir de ella» a la hora de que las Administraciones tomen decisiones. Indicó sobre el futuro y ante los cambios sociales de la últimas décadas, que «estamos como con dolores de parto de un mundo diferente, por una forma de hacer las cosas en el rural que está desapareciendo y de uno que está por venir y que aún no sabemos cómo va a ser».

«Condenados a tener éxito»

No obstante, y pese a los múltiples problemas existentes, es optimista. «Estamos condenados a tener éxito y vamos a ser capaces de aportar a la sociedad gallega todo lo que nos está pidiendo, desde medio ambiente hasta empleo de calidad y puntero», sentenció.

Por su parte, Alejandro Oliveros destacó que «el forestal es un sector estratégico y tiene capacidad de generar un valor enorme» a la sociedad. Oliveros cree que Galicia tiene un reto ante el creciente peso de la bioeconomía. «Solo vamos a conseguir aprovechar esta oportunidad trabajando todos de forma conjunta», indicó: sector, Administraciones y sociedad. Considera que es necesario mejorar la comunicación del forestal a la sociedad para que se reconozca su contribución al desarrollo de todos los ciudadanos. Es necesario «generar entre todos modelos que sean útiles, flexibles y que puedan servir para el desarrollo del territorio tanto del propietario que está como el que se trasladó a otro lugar».

Con esta meta, apuntó que una empresa como Ence ha orientado una parte de sus políticas externas a la formación, por ejemplo, de los productores que le surten la madera. «Estamos invirtiendo en cursos formativos para maquinistas forestales, para que se profesionalicen más». En conclusión, Oliveros señaló que el futuro forestal se caracterizará por «oportunidad enorme» al «trabajar contra el riesgo de abandono de la sociedad y hacerlo coordinados con el resto de la sociedad».

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