Pontevedra / La Voz

Pontevedra se tiñó este domingo de blanco y verde. No fue en homenaje al Betis, sino por la tercera Marcha Andar o Correr contra el Cáncer, que salió pasadas las once de la mañana desde la avenida de Montero Ríos de la ciudad. Antes del arranque oficial, con palabras de la presidenta de la junta provincial de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), Marisé Crespo, hubo tiempo para calentar y para participar en unos talleres donde se extraía ADN de frutas. La marcha, que sirve para recaudar fondos para la investigación de tumores, pero también para visibilizar la enfermedad y acompañar a pacientes y familias que hayan superado un cáncer o estén batallando contra él, reunió a más de 2.500 participantes de todas las edades. Lo decía Marisé Crespo.

La organización se quedó sin camisetas blancas y verdes, las de este año, y tuvo que echar mano de las verdes del año pasado. «El objetivo era llegar a dos mil personas y lo hemos superado. Estamos muy lejos de Valladolid, que es la marcha más multitudinaria de España, pero estamos contentos y muy agradecidos a todos los que colaboraron», comentaba a La Voz con el dorsal 510 en el pecho. Para ella será su última marcha, ya que dejará la presidencia de la AECC en Pontevedra a final de año tras 18 ejercicios. Toca descansar. Por supuesto, Marisé Crespo seguirá en la AECC, pero dando paso a otra gente. El relevo está asegurado y lleva lazos de amistad entre presidenta y sucesora. Y hasta ahí se puede leer.

La prueba solidaria tenía un recorrido de 6,5 kilómetros con salida y llegada a la avenida de Montero Ríos. Corredores y andarines bordearon el Lérez y atravesaron las marismas de Alba, para volver a la ciudad, pasando por el centro histórico. Hubo más participantes que eligieron la modalidad de a pie que la carrera, aunque también se vieron bicicletas adaptadas y niños en patinete. También quien eligió a su perro como compañía para hacer el recorrido. Lo importante, como decía el speaker de la marcha, era «inundar Pontevedra de solidaridad». Concluida la prueba, se entregaron los premios a los más rápidos en la meta, al participante más joven y al más vetereno y un premio de superación, que fue para todos los voluntarios y usuarios que hacen posible el programa Rodando. Que andar en bici no sea una barrera para nadie. Pablo Otero, del Club Cambados, fue el primer hombre en meta, mientras que Rocío Porras fue la primera mujer. La participante más joven fue Emma Sobran, una bebé de 7 meses, y el más veterano, Jaime Aboy, de 86 años.   

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Correr, andar, en bici, en patinete... todo vale en la ballata contra el cáncer