La camelia gallega se abre paso en el negocio de la belleza

La firma Acemelia salta al creciente mercado de la cosmética natural y consigue la primera certificación bio en España de aceite de camelia


Vigo / La Voz

El desarrollo del sector de la cosmética natural y orgánica está ganando cada vez más impulso en todo el mundo con un crecimiento aproximado del 10 % anual. Según el último informe de la consultora Grand View Research, en el 2025 alcanzará los 25.110 millones de dólares a nivel mundial, superando el negocio actual, de más de 10.000 millones. No es mucho, pero en los mercados de cosmética europeos, en su mayoría saturados, se apunta hacia una clara tendencia: una mayor demanda de productos naturales y ecológicos para el cuidado personal.

Y en ese mercado emergente y selecto encaja como un delicado guante el negocio de Acemelia (acrónimo de aceite y camelia). La empresa, con sedes en Vigo y Pontevedra, nació hace una década en período de pruebas y ensayos para poner a punto la producción, pero el relanzamiento de la marca se produjo en el 2015.

El ingeniero de Montes Pablo Mansilla fue el iniciador de un proyecto que nació con vínculos familiares y pasión por la flor en la Estación Fitopatolóxica de Areeiro, en Pontevedra, al que se sumó más tarde María José López del Hierro en Vigo. «Somos un pequeño equipo multidisciplinar de distintas edades. Hay un par de personas que ayudan a Pablo en producción, prensado y envasado y él se ocupa de la gestión y yo del día a día con los clientes», cuenta.

Producción modesta

La marca se ha posicionado en el sector cosmético como una de las puntas de lanza del gremio en Galicia, que apuesta por un producto único. «Nuestra aspiración es que el aceite de camelia se convierta en el producto cosmético de Galicia», afirma. Van por buen camino. El aceite de la marca, que tiene su origen en plantaciones ubicadas en distintas localidades repartidas por las Rías Baixas, desde Domaio a O Val Miñor, acaba de conseguir la primera certificación bio-eco con un aceite de camelia producido íntegramente en Galicia.

«Hemos tenido que romper muchas barreras y hacer un gran esfuerzo para convertirnos en la primera empresa que obtiene la certificación y eso ha sido un paso muy importante para la empresa», ya que además, explica, «no solo se certifica el producto sino las plantaciones y el proceso de fabricación en frío y nos da un aval a la altísima calidad del producto, que era la única pega que nos podían poner», admite.

La firma fabrica también una crema y un jabón, pero actualmente no tienen el sello, que se concede por producto y se solicitará para la próxima producción reformulando la composición.

La producción de Acemelia es modesta. Tiene un pequeño molino en la parroquia viguesa de Saiáns donde prensan las semillas, más o menos una vez al mes, alrededor de 20 kilos de los que salen cerca de cinco litros de una materia prima preciosa y que requiere un trabajo laborioso. «Para extraer un pequeño frasco de aceite de camelia se utilizan más de 300 semillas y tardamos unos 10 días en pasar por todas las etapas de fabricación para conseguir un aceite de camelia de la máxima calidad, óptimo para su uso cosmético y, por supuesto, 100 % natural».

Por ahora está en numerosas tiendas en territorio gallego, pero también se vende online en su página web y ha llegado a Italia, Estados Unidos o Brasil. «No tenemos límites, pero vamos por partes», opina la empresaria.

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