«Doy cada día el máximo para complicar al míster el once inicial»

El internacional hondureño realiza un trabajo extra al acabar la sesión para hacerse un hueco en el equipo


Alfredo Mejía se queda solo en el campo al acabar los entrenamientos del Pontevedra. Mientras sus compañeros se van para el vestuario a él todavía le queda entre veinte minutos y media hora de ejercicio con el preparador físico. Lo asume con la resignación de quien sabe que es el pasaporte que necesita para entrar en el once de Luismi Areda. «Hago trabajo de resistencia, fuerza y gimnasia, necesito coger la condición física, sobre todo porque no hice la pretemporada con el equipo», subraya el internacional hondureño.

Llegó a Pontevedra el 22 de agosto, pero no pudo incorporarse a la disciplina granate hasta el 4 de septiembre. Ahora hace un trabajo exprés para ganarse un hueco. «Estoy encantado de poder estar aquí, es un privilegio, llevaba 2,5 meses sin equipo y aunque me entrenaba de forma individual no es lo mismo», confiesa Mejía, que asegura que «damos cada día el máximo para poder complicarle al míster el once».

En el poco tiempo que lleva aquí ya sabe que Lusimi no suele repetir el mismo equipo cada domingo. Esta especie de norma no escrita hace que los jugadores den el 200 % en busca de un hueco. Mejía está en desventaja por ser uno de los últimos en llegar, pero «trabajo para acoplarme, jugué 15 minutos en Ibiza, pero uno siempre quiere tener más minutos y entiendo que tengo que mejorar el rendimiento».

Enfrentamiento con Neymar

Cuando llegó a Pontevedra la imagen que le vino a muchos a la cabeza fue el altercado del jugador con Neymar en un partido amistoso entre la selección hondureña y la de Brasil. Él lo recordaba ayer como un incidente del campo. Y aunque lo que pasa en el terreno de juego, debe de quedarse en él, Mejía espera que el astro brasileño se centre y vuelva a deslumbrar como lo hacía. «Se me encaró en el partido como pasa muchas veces, buscaba que lo empujará y que me expulsaran», recuerda el hondureño sobre lo ocurrido. No era la primera vez que jugaban juntos. Lo habían hecho en los Juegos Olímpicos de Río, pero el Neymar de esos dos partidos ya no era el mismo. «Antes era más serio, se debería centrar para seguir siendo uno de los mejores jugadores del mundo», confiesa Alfredo Mejía, que como buen madridista ve en Casemiro un referente al que imitar. Lo primero que dijo cuando llegó y lo que volvió a repetir ayer es la importancia de «ser aguerrido».

El medio hondureño reconoce que en su posición hay muchas opciones, pero será una cuestión de esfuerzo lo que le pueda hacer un hueco. Ahora se dedica solo a entrenar y a descansar. Sus sesiones son más largas que las del resto, pero en pocos días espera contar con su familia. «Es duro, pero así es la vida de un futbolista», indica Alfredo Mejía, que reconoce que ya tuvo que adaptarse hace cuatro años a Grecia. «Irte a otro país y a otra equipo es un cambio que debe experimentar alguien siempre en su vida», explica el hondureño en su primera experiencia española.

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