«Si se elige una actividad y luego no le gusta no pasa nada porque la aguante un curso entero»

El psicólogo familiar Roberto Antón habla de la encrucijada a la que se enfrentan los padres cada mes de septiembre ante las actividades extraescolares de sus hijos


pontevedra / la voz

Roberto Antón es psicólogo familiar, padre de dos hijos y autor de un libro llamado Adolescentes 2.0, una publicación pensada para profesionales de la que pronto saldrá una réplica dirigida a las familias. Se ríe cuando se le pregunta por el mes de septiembre y esa encrucijada en la que se ven siempre los padres para elegir actividades extraescolares. «Sí, conozco bien esa situación», dice.

-Hay que elegir actividades extraescolares. Hablemos de niños, no de adolescentes. ¿Quién elige, padres o pequeños?

-Creo que ambos. Los padres tienen que ver que les vayan bien los horarios y no se tienen que sentir culpables si a algo no pueden ir. Y a los niños hay que cederles responsabilidades. Poco a poco tienen que ir decidiendo.

-Aunque hay períodos de prueba, ¿qué pasa si no les gusta la actividad elegida cuando ya está comprado el atuendo de ballet o el chándal del fútbol?

-Si se elige una actividad y luego no le gusta no le pasa nada porque la aguante un curso entero. Muchas veces en la vida vamos a tomar decisiones no correctas y debemos asumir las consecuencias, quizás lo de las actividades extraescolares sea un buen inicio. En casi todas hay período de prueba. Si lo pasan, dicen que quieren ir y luego se arrepienten, que continúen un curso y al año siguiente ya cambian. Seguro que, aunque no hayan elegido algo que les apasione, sacan algún aprendizaje, algún monitor interesante o compañeros nuevos.

-Muchos padres se preguntan qué elegir. Porque todo parece importante... desde el deporte a los idiomas pasando por tantísimas otras cosas...

-No es fácil, hay mucha oferta. Pero es bueno que así sea y que se pueda elegir, es realmente un privilegio. Se puede ir cambiando según el año. Lo que sí hay que tener cuidado es de no saturar las agendas, porque es muy necesario que los niños también tengan tiempo para jugar e incluso para aburrirse. Del aburrimiento suelen salir cosas creativas.

-¿Si van mal en los estudios, se les quita de actividades?

-A mí es algo que no me gusta en absoluto. Creo las actividades pueden ayudarle a organizarse.

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