Los escolares gallegos siguen cargando demasiado sus mochilas

Los pediatras dicen que las mochilas no deberían sobrepasar el 10 % o el 15 % del peso del alumno, pero esa regla casi nunca se cumple


santiago / la voz

De la pizarra con la esponja colgando de los años 40 se pasó a la Enciclopedia Álvarez en los 50, al diccionario Sopena en los 60 y a los voluminosos libros de texto que se fueron editando en tanto España iba dejando atrás la dictadura. A la vez que soltaban lastre franquista, los alumnos fueron cargando sobre sus hombros con unos manuales cada vez más pesados, con un material escolar de colores chillones y con unas mochilas de diseño que no tardaron en dejar huellas sobre su espalda. Y en los 90 los pediatras empezaron a llamar la atención. Cada día llegaban a sus consultas más niños con problemas de espalda provocados por el peso que a diario llevaban a las escuelas. Ni siquiera la sustitución de la mochila por el carrito solventó el problema, porque tirar de unas ruedas cargadas con siete kilos o más de potenciales saberes no les libraba de acabar en la consulta de traumatología o en el servicio de rehabilitación.

Con todo, las advertencias de los profesionales empiezan a surtir efecto. Lo reconoce el doctor José Antonio Couceiro Gianzo, jefe del servicio de pediatría del Complexo Hospitalario de Pontevedra. «Lo notamos, los cuidadores y las familias están más sensibilizados, pero es una labor en la que debemos insistir a través de los controles en los centros de salud».

También los profesores son conscientes de esa carga. En el colegio de Ventín, en Biduído (Ames), se procura racionalizar las tareas y evitar que los niños lleven y traigan libros que pueden quedar en el cole. «Tratamos de ponernos de acuerdo los profesores para repartir los deberes, pero el nuestro es uno de los colegios del área de Santiago con más matrícula, y no siempre resulta fácil», reconoce una de las docentes. Y por eso es habitual que un alumno de cuarto de primaria llegue con una mochila que pesa 6,5 kilos y otro de sexto con otra que marcó 7,5 en la balanza.

Son cifras que incumplen las recomendaciones. En general, el peso de la mochila no debe sobrepasar en un 10 % o un 15 % el peso del alumno, pero si un estudiante de tercer curso que pesa 40 kilogramos tiene que ir a clase con cinco libros, tres libretas y un estuche, al que debe sumar el peso de la propia mochila, carga sobre sus espaldas cada mañana con 6,8 kilos, cuando no debería sobrepasar los 4 o 5.

Un estudio reciente

Un reciente estudio de la Universidad de Granada, en colaboración con la Liverpool John Moores University del Reino Unido, fijó en un 10 % del peso corporal el tope que nunca debe sobrepasar la mochila, si bien en los carritos con rueda subió el porcentaje hasta un 20 %. A esa conclusión se llegó tras simular en tres dimensiones el movimiento corporal de 49 escolares para analizar la repercusión del peso sobre el cuerpo de los niños.

No hay unanimidad en esos resultados. El doctor Couceiro no tiene claro que el carrito sea menos dañino que la mochila. Frente a eso, prefiere insistir en las recomendaciones: que el macuto se adapte a la curva de la columna vertebral, que termine cinco centímetros por encima de la cintura, que sean acolchados, que el peso vaya bien distribuido y que incluyan un cinturón que los ajuste a la cintura. Pero el pediatra reconoce que es difícil luchar contra las modas y el deseo de los estudiantes de estrenar mochila cada año, o contra el empeño de los alumnos más aplicados de llevárselo todo a casa, como reconocen los maestros.

El libro digital que suministra la Xunta y recursos pedagógicos que alivian la carga

Son algo más de 136.000 escolares de primaria los que esta semana volvieron al colegio en Galicia, pero no todos soportan ese peso excesivo sobre sus espaldas. Aunque padres y profesores reconocen que es difícil revertir la tendencia, ya se están tomando medidas que reducen el impacto del peso de las mochilas sobre los huesos todavía en proceso de crecimiento de los alumnos.

La mayoría de los estudiantes de los dos últimos cursos de primaria y los dos primeros de la ESO lograron aliviar el peso de las mochilas gracias al libro electrónico que distribuye la Xunta. Los ordenadores portátiles se reparten para que los estudiantes se formen en robótica y para romper la brecha de género en tecnología e informática. Pero un portátil pesa mucho menos que siete u ocho libros. También pesan y ocupan menos espacio cada uno de los manuales que algunas editoriales editan solo con los contenidos de un trimestre.

Tampoco es aliviar el peso físico de las mochilas el objetivo de iniciativas como la que lleva a cabo el colegio San Tomé de Cambados, que prescinde del libro de texto y lo sustituye por unidades didácticas. Como además los alumnos no llevan deberes a casa, cargar con el material de un lado a otro carece de sentido. «Só os de terceiro de primaria teñen libros de texto, porque nese nivel traballamos con eles para subliñar ou resumir», indica el director del centro, Manuel Felpeto. Y aunque el fin último sea pedagógico, «insistímoslles aos pais que se queren traballar na casa chégalles cun lapis e un boli». Así, en la mayoría de las mochilas del colegio cambadés lo único que viaja es la merienda.

¿Cómo ir al cole con seguridad?

José Manuel Pan
COCHES EN LAS ACERAS Y EN DOBLE FILA. La imagen es del miércoles en A Coruña. Los niños caminan entre coches subidos a las aceras y aparcados en doble fila para ir al colegio
COCHES EN LAS ACERAS Y EN DOBLE FILA. La imagen es del miércoles en A Coruña. Los niños caminan entre coches subidos a las aceras y aparcados en doble fila para ir al colegio

Caminando, en autobús escolar o en coche particular. Comienza el curso y el traslado de los menores entre la casa y el colegio tiene algunos riesgos que es necesario conocer

Atascos, coches subidos a las aceras o aparcados en doble y triple fila, niños cruzando la calzada... Son escenas que se repiten en las últimas horas ante muchos colegios gallegos y que disparan los riesgos de atropello. Estas situaciones de riesgo se producen fundamentalmente en los primeros días de clase, cuando el transporte escolar aún no opera a pleno rendimiento y los padres quieren llevar a sus hijos al colegio. Pero, ¿en realidad es necesario ir al cole en coche particular?

En algunos casos puede ser, pero por lo general el servicio público de transporte escolar en Galicia se extiende a lo largo del territorio interurbano, y en las ciudades los escolares podrían ir en la mayoría de las ocasiones caminando al colegio. Es lo que recomienda la delegada de Stop Accidentes en Galicia, Jeanne Picard, que apuesta por que los padres lleven a sus hijos andando siempre que sea posible, «pues es lo más seguro y lo más saludable». Su asociación pretende que los niños gallegos puedan ir solos y seguros al colegio por caminos escolares seguros.

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