Pontevedra es tendencia

La ciudad ha estado a reventar de gente durante la Semana Grande de las Fiestas de la Peregrina con un ambientazo fenomenal


Cuando en las próximas horas el gobierno municipal haga balance de esta edición de las Fiestas de la Peregrina la conclusión es indiscutible: Pontevedra estuvo abarrotada con un ambientazo fenomenal. Miles y miles de personas, muchísimos turistas, acudieron a la ciudad durante la Semana Grande para disfrutar de las ofertas festiva, cultural y de restauración que propone esta capital, asentadas en un modelo urbano del que muchos han oído hablar y constituye un destino tan atractivo.

Pontevedra es tendencia, trending topic en materia de turismo como se está acreditando de nuevo en este verano del 2019. En realidad se trata de una moda que viene ya de unos cuantos años atrás. Recuerdo a Miguel Anxo Fernández Lores quien ya en el 2002, recién concluida la Semana Grande dijo que «foron as festas máis multitudinarias e participativas dos últimos anos, toda a cidade enteira foi unha festa» lo que el alcalde, de modo ufano, asoció con el «modelo de cidade» que de paso reivindicó.

Si uno echa la vista atrás en estos tres últimos lustros la sensación de abarrote de la ciudad en fiestas viene repitiéndose. En el 2018 escribía desde esta misma contraportada que «Pontevedra estuvo petada durante una semana de fiestas flamante». Y creo que muchos tenemos la sensación de que la tónica se mantiene e incluso se superlativiza doce meses después. Hay una impresión muy generalizada de que este año ha sido especial.

Otra cosa es si el abarrote se tradujo en un incremento igualmente notable del consumo tanto en la hostelería como en el comercio local, así como en otros gastos constatables como la asistencia a las atracciones de las fiestas. En este sentido también se repite la percepción del año pasado. Ya me decían los feriantes «mucha gente paseando y mirando pero de gastar, menos».

Indicadores

El propio gobierno municipal que normalmente tiende a ser cauto en las valoraciones de este tipo de acontecimientos hasta que no concluyan, se ha contagiado del entusiasmo y la concejala responsable de Fiestas, Carme da Silva ya admitía -tan solo después del primer fin de semana- que en esta Semana Grande la ciudad presenta un aspecto «impresionante».

Ignoro si el Concello dispone de aforos sobre la cantidad de gente que ha venido acudiendo en estos días a Pontevedra. En años anteriores no se han difundido y me sorprendería que en esta ocasión se rompiera esa dinámica. Normalmente el gobierno municipal prefiere hablar de sensaciones que ciertamente todos podemos compartir.

No obstante hay indicadores que no fallan: los aparcamientos subterráneos y los disuasorios estuvieron absolutamente llenos; los atascos en los accesos y salidas de la ciudad fueron una constante; las calles y plazas del centro histórico como la zona de las atracciones, estuvieron absolutamente atestadas de tarde y noche; la afluencia de público a eventos como la Batalla de Flores, los toros, las procesiones y sobre todo los conciertos gratuitos en la Plaza de España y en A Ferrería fue altísima; y la generación de basuras y residuos muy notable, como puede confirmar la empresa concesionaria del servicio. Un año más la plantilla de Ferrovial tuvo turnos especiales de trabajo que se habilitaron para los días más concurridos, es decir, fines de semana de «peñas» y toros; Batalla de Flores, y día de San Roque.

Cartel musical variado

De todos esos indicadores quiero detenerme en los conciertos musicales que este año han reflejado un gran nivel de acierto en las contrataciones elegidas -muy atinado respecto a otros que estuvieron más sesgados-. Oferta variada como reflejan la simple mención de nombres como Tequila, Beret, Iván Ferreiro o Lola Índigo. Particularmente me parecieron impresionantes los casos de Ana Belén y Rozalén, dos artistazas con tantos espectadores que incluso siguieron sus conciertos desde bien atrás de las calles Michelena y Riestra, donde más que escuchar había que imaginar.

También muy acertadas las propuestas musicales en los conciertos de la plaza de A Ferrería dando cancha a grupos autóctonos como Broken Peach y Furious Monkey House.

Pluralidad

Durante las Fiestas de la Peregrina, Pontevedra es más plural que nunca. Para mí es una de las características más principales y diferenciadoras con respecto a otros festejos. Pontevedra y los pontevedreses somos capaces de un ejercicio de tolerancia que permite convivir en el mismo fin de semana con la celebración de las corridas de toros y la manifestación de los antitaurinos; la coexistencia de las procesiones de la Peregrina o San Roque con las opciones laicistas; el baile del Liceo Casino con 5.000 asistentes y foto en Hola con las verbenas en la Alameda que reúnen a miles de jubilados a menear los esqueletos cada noche. Hay otros eventos más unificadores. Sobre todo las tres sesiones pirotécnicas (la última será a medianoche) que siguen miles de personas desde Orillamar con una expectación sin igual.

En este balance se repite no obstante un pero agravado: el desfase en el que han caído las mal llamadas «peñas». Lo escribimos hace un año; lo reiteramos hace una semana: no debería la concejalía de Festas enrocarse con este asunto sino atender a las razones de los perjudicados y pensar en darle una vuelta para controlar de algún modo semejante macrobotellón infantil y juvenil. Aún estamos a tiempo.

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