Un recorrido por la historia de Galicia

El Sexto Edificio del Museo de Pontevedra guarda una amplia colección de obras que repasan el arte en la comunidad desde el siglo XIII hasta mediados del XX, con una sala dedicada a Castelao


Pontevedra / la voz

En el casco viejo de la ciudad, detrás del Edificio Sarmiento, se encuentra la última ubicación del Museo de Pontevedra: el Sexto Edificio. Este inmueble, cuya construcción finalizó en 2008, fue inaugurado en 2013 y se ha convertido en un punto de referencia para los amantes del arte de la ciudad. Y no es para menos. El Sexto Edificio es como un enorme cofre en pleno centro de Pontevedra: de apariencia maciza, su interior alberga una amplísima colección de obras que permiten repasar la historia del arte gallego desde el período gótico hasta mediados del siglo XX.

Un total de 23 salas dispuestas en tres pisos son las que guardan los muchos tesoros de los que dispone el Sexto Edificio, que cuenta, además, con un sótano donde se encuentran los talleres de restauración de pintura y escultura y con una planta baja destinada a las exposiciones temporales. Precisamente, en esta planta baja se encuentra ahora mismo la exposición «Galicia, a Terra dos mil panos», una colección de más de cien mantones y pañuelos que fueron utilizados entre el siglo XIX y el XX que sirve de prólogo para lo que aguarda en los pisos superiores: un conjunto de cuadros y esculturas que revelan cómo evolucionó tanto el arte como la vida dentro de la comunidad.

La primera muestra de la colección permanente del museo la descubrimos ya en el pasillo de la primera planta. Aquí, en el punto en el que el inmueble conecta con el Edificio Sarmiento, se encuentra el Tímpano de San Martiño de Moaña, una estructura del siglo XIII esculpida por ambas caras que adelanta la temática de las primeras salas: la religión. Los motivos religiosos, con vírgenes, santos y cristos, son los predominantes en las obras que abren la muestra permanente del museo. Prueba de ello encontramos en el Retablo de Santa María de Belvís, único testimonio que queda del medieval gallego y una de las obras más destacadas del Sexto Edificio. Sin embargo, a medida que avanzamos en nuestro recorrido, este carácter religioso va desapareciendo para dar paso a representaciones de paisajes, retratos o escenas de costumbres. Las obras expuestas recorren siglos de historia, pasando desde el movimiento neoclásico a la llamada «generación doliente».

El hogar de Castelao

La joya del Sexto Edificio la encontramos en la segunda planta. Aquí, aparte de cuatro obras firmadas por el hijo de Rosalía de Castro, Ovidio Murguía, de tres obras de Sorolla y de un espacio dedicado a la figura de Manuel Quiroga, se halla la producción artística de Castelao casi al completo.

Litografías, cuadros y ex-libris forman parte de esta amplia colección que nos acerca a la vida y modo de pensar del intelectual gallego. Obras como O Tríptico dos Cegos demuestran su interés por el tema de la ceguera, mientras que los álbumes de guerra Galicia Mártir, Atila en Galicia y Milicianos plasman su pesadumbre por la guerra civil española. Aunque eso no es todo: desde junio de 2018, el museo cuenta con un espacio en el que están expuestas las 50 estampas originales del Álbum Nós, desaparecidas hasta 2016.

Resulta difícil abandonar estas salas, pero el museo todavía tiene mucho que ofrecer. La tercera planta guarda las obras de «los renovadores», un conjunto de artistas del siglo XX que en sus obras aunaron tradición y vanguardia. Seoane, Maside, Colmeiro, Laxeiro, Souto o Maruja Mallo son algunos de los nombres que firman cuadros y esculturas expuestos en las salas de este piso, que también cuenta con un espacio para el Grupo Atlántico y para los artistas españoles del momento. Con ellos, finaliza este recorrido por la historia.

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