Un modelo asentado que necesita conectar las parroquias con el centro

Con 1.750 plazas en párkings disuasorios, el transporte es la asignatura pendiente


pontevedra / la voz

Hablar de tráfico en Pontevedra es hablar de un modelo urbano que en los últimos veinte años ha cambiado la fisonomía de la ciudad. El Concello de Pontevedra entiende que ese modelo es irrenunciable y lo que toca es mejorarlo y extenderlo a barrios periféricos y al rural. En esa decidida apuesta de velocidad 30 que prima al peatón por encima del vehículo a motor, pero que tampoco quiso nunca ni quiere desterrar el coche, los aparcamientos son un servicio fundamental.

Y es que pocas ciudades pueden presumir de haber conseguido en dos decenios una reducción del 67 % en la emisión de gases contaminantes procedentes del tráfico urbano. Ese dato que, sin duda, es un logro y un beneficio medioambiental no puede estar reñido con la necesidad de ampliar las plazas de estacionamiento gratuito en superficie y con mimar las existentes.

Son los llamados aparcamientos disuasorios o «de borde», en la terminología que usa el BNG. Toda una red de bolsas de estacionamiento repartidas por el casco urbano que, según fuentes municipales, suman unas 1.750 plazas. Ese sería el número de plazas disponibles, pero en ellas la rotación es muy elevada debido al intenso uso. No obstante, son muchos los usuarios de esos espacios que vienen reclamando que se adecenten, en especial, los de tierra situados en Mollavao y enfrente del Pabellón Municipal de Deportes. Que el Ayuntamiento alegue que Costas no permite su asfaltado no parece razón suficiente para zanjar el asunto. A pesar de las labores de acondicionamiento que se realizan varias veces al año, estacionar en invierno se convierte muchas veces en una suerte de eslalon para no acabar con una rueda en uno de los agujeros que se forman. Recinto Ferial, As Corbaceiras, Pasarón, Juan Carlos I, IES Torrente Ballester, Tafisa o Rúa Grecia son zonas que disponen de esos aparcamientos disuasorios donde hasta a veces es difícil encontrar hueco para dejar el coche. A punto de empezar el nuevo mandato, otro estacionamiento de este tipo tendría que estar operativo desde abril, pero ya se sabe que los anuncios muchas veces no se cumplen. Cuando sea una realidad, el de Valdecorvos tendrá doscientas plazas, que se añadirán a las 150 que hay en ese barrio de la zona Este. Con esta fórmula y los aparcamientos de servicios se han querido paliar los cientos de plazas perdidas con la reforma urbana. A mayores están las casi cuatro mil plazas que hay en estacionamientos de pago. Una alternativa de la que muchos conductores dicen no poder hacer uso.

A demanda

Cada vez son más las voces que reclaman un transporte público en Pontevedra. Durante los cuatro últimos años poco se avanzó en un tira y afloja constante entre Concello y Xunta. Habrá que reconducir esa relación entre Administraciones para alcanzar un acuerdo que permita integrar a la ciudad en el plan de transporte metropolitano. La otra pata es la que defiende el gobierno local: aplicar el modelo Pontevedra al transporte, optando por un sistema a demanda que permita conectar las parroquias del rural con el centro urbano utilizando para ello vehículos medios o pequeños. La iniciativa empezó a coger forma el pasado febrero y, en principio, los autopatronos del taxi estarían de acuerdo.

Seal cual sea la fórmula, vecinos de las parroquias piden tener una alternativa real y operativa al coche en una ciudad que presume de amable pero a la que, muchas veces, les cuesta llegar.

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Un modelo asentado que necesita conectar las parroquias con el centro