Los depuradores inician una guerra contra los vertidos a las rías gallegas

Agade reclama a los concellos que asuman de una vez sus responsabilidades en un asunto crucial para el sector del mar


vilagarcía / la voz

«La contaminación es un asunto que nos tenemos que tomar muy en serio». Habla Tito Fariña, presidente de la asociación gallega de depuradores y comercializadores de moluscos (Agade). La suya es la voz de un sector que se encarga de poner en el mercado el 66 % de la producción de mejillón gallego y la práctica totalidad de los bivalvos que salen de las playas y bancos marisqueros de las rías gallegas. Su actividad depende, pues, de la salud de las aguas. Una salud que parece deteriorarse de forma imparable porque invertir en saneamiento, dice Fariña, «no interesa» a las administraciones competentes. «Este es un problema que no se ve. Huele algunos días, pero no se ve», ironiza el presidente de Agade.

«El mar, hasta ahora, se lo tragaba todo. Pero hasta eso tiene un límite». También la paciencia de los depuradores, señala el representante de este colectivo, que ha anunciado una guerra sin cuartel, «a degüello», contra aquellas administraciones que no empiecen a tomarse en serio un problema que no es solo medio ambiental, que no es solo económico. «Estamos hablando de una cuestión de salud pública», recuerda Tito Fariña.

Agade ha decidido iniciar esa guerra contra la contaminación en la ría de Pontevedra, «un caso sangrante» en el que la contaminación está pasando la factura a los sectores que viven del mar. Pero, aunque municipios como Pontevedra, Poio, Vilaboa y Marín sean los primeros de la lista, los primeros a los que se dirigirá Agade para reclamar «que se compromentan de manera inmediata y eficaz a la puesta en marcha de un sistema de tratamiento de aguas residuales ante el inminente riesgo de cierre al marisqueo por una deficiente calidad de las aguas», no son los únicos.

Parada en Arousa

La lista negra elaborada por Agade, por desgracia, es larga. E incluye paradas en todas las rías, incluida la más productiva y rica del mundo, la de Arousa, cuya situación «es mucho más controlada» que la de su vecina del sur, pero dista -y mucho- de ser la ideal. «También vamos a dirigirnos a la Mancomunidade do Salnés», a la que pedirán explicaciones sobre la situación de la depuradora de Cambados. «No sirve de nada que se hagan plantas de tratamiento si luego resulta que se gestionan mal, que no se hacen los mantenimientos, si se apagan los bombeos y se deja salir de todo al mar», concluye Tito Fariña.

Medidas urgentes para un agua enferma

El emisario submarino de la depuradora de Os Praceres (¡qué paradoja de nombre!) vomita aguas negras en el corazón de la ría de Pontevedra, junto a la isla de Tambo. A su alrededor, varios polígonos de bateas han sido clasificados con la letra «C», la marca de aquellas zonas que no están en condiciones de enviar producto fresco al mercado. El mar ha pasado factura por la contaminación que soporta a los bateeiros y estos, tras años esperando a que se tomasen medidas correctoras, se han hartado. Ayer mismo organizaron una salida en barco hasta el lugar en el que vierte el emisario y, acto seguido, celebraron una concentración en Combarro. Su reivindicación es clara: ni la ría, ni ellos, pueden esperar ni un minuto más para que las cosas empiecen a cambiar. Las administraciones, claman, deben tomar la iniciativa y empezar a dar pasos para sanear, de una vez por todas, un mar enfermo, muy enfermo. No son los bateeiros los únicos que se quejan por la triste realidad de ese mar. Sus voces se han amplificado gracias a la plataforma creada para exigir el saneamiento de la ría, una entidad que convocó ayer, aprovechando la celebración del Día de los Océanos, una concentración en el muelle de Combarro a la que acudieron cientos de personas. A todas esas voces se sumó ayer la de Agade, que a través de un comunicado de prensa exigía a municipios como Pontevedra, Poio, Vilaboa y Marín que se tomen en serio, de una vez por todas, un problema cuyas consecuencias se disparan en diversas direcciones. Agade se mostró especialmente crítica con el Concello de Pontevedra, al que exige que «asuma sus responsabilidades y acometa la necesaria inversión en la red de alcantarillado, separando las aguas pluviales de las fecales para evitar el colapso de la EDAR, así como los vertidos incontrolados de aguas de origen fecal que, reiteradamente, se vierten a la ría, sobre todo en época invernal, debido a la ausencia de desdoblamiento de pluviales». El problema es serio, tanto que la UE ya amenaza con una multa por el estado de esta ría. Así que parece que ha llegado el momento de exigir a las administraciones que cumplan, de una vez por todas, con una obligación que no puede esperar más.

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