Nueve listas, una cifra que desafía a la historia

Nunca una corporación en Pontevedra tuvo más de siete partidos políticos distintos; la más ecléctica fue la del año 1979. ¿Lograrán sacar actas de concejales todos los grupos que están ahora en campaña?


pontevedra / la voz

El domingo, cuando toque ejercer el derecho a voto, los pontevedreses se toparán con nueve papeletas distintas para las elecciones municipales. Concurren a las urnas BNG, PP, PSOE, Marea Pontevedra, Ciudadanos, Ciudadanos de Galicia, Podemos, Compromiso por Galicia y Vox. ¿Obtendrán representación en el Concello todos ellos? La última encuesta publicada por Sondaxe decía que no. Otorgaba asientos municipales solo a BNG, PP, PSOE y Marea, dejando fuera incluso a Ciudadanos, que ahora sí tiene un edil. La historia electoral de Pontevedra también se lo pone difícil a los partidos. Y es que nunca hubo una corporación en la Boa Vila con más de siete colores distintos. Y siete es la cifra máxima, porque hubo corporaciones con cinco, cuatro e incluso solo dos partidos representados.

Hagamos una radiografía de lo sucedido desde las primeras elecciones democráticas municipales, aquellas que se celebraron en 1979 y que, como recordaba recientemente en este periódico José Rivas Fontán, que salió elegido alcalde en aquella ocasión, «fueron los comicios de la ilusión». En esas elecciones se presentaban, al igual que ahora, nueve listas en Pontevedra. Y un total de siete obtuvieron escaños municipales. Entraron a formar parte de la corporación desde la UCD de Fontán, que fue el más votado, al Partido Comunista de Galicia, que arañó un concejal. Meritorio fue entonces el resultado de Pilar Allegue, ya que era la única mujer que concurría a las urnas como cabeza de lista en 1979 y también logró su acta de edil. Obtuvo 1.302 votos.

Curiosamente, tras esa primera corporación tan colorida, el siguiente mandato, fue el que menos variedad tuvo. En 1983, cuando Rivas Fontán arrasó con AP -por cierto, llevaba a Rajoy de número dos- y logró la única mayoría absoluta de la historia de Pontevedra, solamente obtuvieron representación en la corporación la extinta AP, germen del PP, y el PSOE, entonces capitaneado por José Luis De Guereñu.

La tímida entrada de Lores

En las elecciones de 1987 ya se volvió a abrir un poco más el abanico y entraron cinco grupos políticos en el Concello. Hubo una incorporación que ahora, con la perspectiva que da el paso del tiempo y los acontecimientos, tiene mucha miga. En 1987 Miguel Anxo Fernández Lores logró poner una pica en Flandes y convertirse en el único concejal del BNG en la corporación. Tuvo 1.594 votos en unos comicios disputadísimos en los que el alcalde volvió a ser Rivas Fontán y en los que competían nada menos que doce listas; una cifra que sigue siendo récord en Pontevedra.

Tanto en los comicios de 1991 como en los de 1995 hubo cuatro grupos en cada mandato. En el primero obtuvo la alcaldía Francisco Javier Cobián con el PP y en el segundo logró coger el bastón de mando Juan Luis Pedrosa, también con el PP. En el primer caso, además de PP, PSOE y BNG, obtuvo tres ediles Converxencia Nacionalista Galega, que la capitaneaba Edelmiro Barreiro. Y en el segundo, además de los tres clásicos, hubo lugar en el Ayuntamiento para la Pontevedra Unida de Eladio Portela.

Un diálogo de tres

En las elecciones de 1999 fue cuando empezó la era Lores, que todavía perdura. Pero ocurrió algo más que eso. La corporación empezó a ser solo cosa de tres: BNG, PP y PSOE. Ese diálogo a tres bandas duró hasta el año 2015, cuando se amplió el número de partidos en la corporación coincidiendo con la entrada en escena de la llamada nueva política. Así, tras las últimas elecciones, tomaron asiento también en el salón noble municipal concejales de Marea y María Rey, bajo las siglas de Ciudadanos.

¿Qué ocurrirá ahora? La margarita electoral se deshojará el domingo y entonces se comprobará si logran entrar en la corporación los nueve grupos que se presentan, rompiendo así con el récord histórico y, de paso, haciéndole la zancadilla a las encuestas. De momento, y ante el ramillete de alternativas políticas, ya hay varios partidos, como PP y PSOE, que insisten en apelar al voto útil. Mientras, los a priori minoritarios, insisten en que ese debate sobre la utilidad no tiene cabida. Está por ver qué sucede.

En 1983, pese a presentarse nueve listas, únicamente sacaron ediles

PP y PSOE

El récord de candidaturas se batió en 1987, con una docena de aspirantes

Lores entró en la corporación en 1987 con un único edil y 1.594 sufragios

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