Las razas autóctonas resucitan en Pontevedra

En la comarca pontevedresa se crían desde vacas frieiresas a porcos celtas pasando por ovejas gallegas; los productores destacan la alta calidad de huevos y carne. Pero se quejan de cómo los trata el mercado


pontevedra / la voz

El censo de razas autóctonas gallegas en peligro de extinción dio un notable estirón. Concretamente, y en el conjunto de Galicia, pasó de un 1,4 % a un 25,4 % en 2018 con respecto a 2017. En las comarcas de Arousa y Pontevedra, pese a tratarse de zonas donde la actividad ganadera es testimonial, también parece haber calado esa tendencia de criar animales autóctonos. Actualmente, hay presencia de todas las razas gallegas catalogadas por la Xunta, desde galiña de Mos a vacas cachena, frieiresa, limiá y caldelá pasando por porco celta o caballo, cabra y oveja puro galego. Solo de galiña de Mos, hay al menos seis criadores en Pontevedra, Marín, Meaño y Vilagarcía. En el caso de porco celta se crían en Vilagarcía o Bueu y en Poio, en O Castrove, pastan algunos caballos de pura raza galega. Buena parte de ganaderos apostaron por las razas autóctonas hace poco tiempo, como mucho hace tres o cuatro años.

Los criadores hablan con una sola voz cuando se les pregunta por la calidad de la carne o los huevos de las gallinas, los cabritos o las vacas de razas autóctonas. «É inmellorable», dicen. Y explican que casi en todos los casos se combina la propia genética del animal con una alimentación ecológica o al aire libre. Están contentos los que crían esas razas para autoconsumo. Pero se quejan los que montaron una explotación buscando una salida laboral. Es el caso de José Manuel Vilas, de Bueu, que tiene porco celta: «Non se paga ben, case non se lle saca nada», manifiesta.

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