A Coruña, Ourense y Pontevedra sufren el peor saldo vegetativo del siglo

En el tercer trimestre del año pasado hubo en Galicia 2.858 fallecimientos más que nacimientos


Vigo

El 2018 se convertirá casi con toda seguridad en el peor año en saldo vegetativo de Galicia, el marcador demográfico que compara el número de nacimientos respecto al de defunciones. Un saldo negativo apunta a un descenso de la población por vías naturales que solo se lograría revertir con más entrada de inmigración que salidas de residentes, extremo que está consignando Galicia peo no en cantidad suficiente como para evitar que siga menguando el número de residentes en la comunidad, que ya ha bajado de la barrera de 2,7 millones de personas. 

El Instituto Galego de Estatística acaba de publicar las cifras de movimiento natural de la población del tercer  trimestre del 2018, y la conclusión es que poblacionalmente Galicia sigue por la senda descendente y aún no hay encontrado el suelo que le dé estabilidad censal. La contabilidad del organismo estadístico autonómico señala que en el tercer trimestre del año pasado murieron en Galicia 7.066 personas y nacieron solo 4.208 niños. Es decir, 2.858 habitantes menos por vías demográficamente naturales.

No ha habido un tercer trimestre peor en lo que va de siglo en esa comparación de muerte y llegada a la vida, pero lo peor es que siempre ha sido negativa en Galicia con el nuevo milenio y significa que han muerto exclusivamente en los meses de julio, agosto y septiembre del 2000 al 2018 casi 30.000 personas más de las que han nacido, porque sumados en esos tres meses a lo largo de todo el siglo XXI han fallecido 128.396 residentes en la comunidad gallega y han visto la luz 99.021 pequeños. Por cierto, que el mes en el que históricamente mueren más personas en Galicia es enero, con lo que el saldo vegetativo en el primer trimestre anual suele ser aún peor que el que depara el de los meses del verano.

Y si globalmente, en toda la comunidad no hay muestras de capacidad de remplazo poblacional por vías naturales, el panorama provincial tampoco da lugar a la esperanza. Las provincias de A Coruña, Ourense y Pontevedra sufrieron en el tercer trimestre del 2018 su peor balance del siglo. Por primera vez para dicho período del año, la demarcación coruñesa supera incluso los mil muertos más que nacimientos. Tuvo 2.872 residentes fallecidos (nunca registró tantos) y solo 1.793 nacimientos (nunca tuvo tan pocos). En definitiva, un saldo vegetativo negativo de 1.079 residentes. En Ourense, ese balance en rojo llega a 652, y en Pontevedra a 535. Solo A Coruña en el tercer trimestre del 2008 y Pontevedra en el mismo período entre el año 2000 y el 2011 tuvo un balance positivo, pero esa situación también ha desaparecido e incrementado negativamente de forma notable. 

Dentro del panorama demográfico adverso, Lugo logra rebajar en 73 personas la diferencia entre fallecimientos y nacimientos respecto al año anterior, pero en todo caso las defunciones superan en 592 a los alumbramientos. 

La variación ínteranual de nacimientos en Galicia cae un 13,09%, el mayor porcentaje en cualquier trimestre desde el tercero del 2017, mientras que creció un 0,96% el contingente de defunciones. Los matrimonios también bajan de 2017 a 2018 un 12,30% y se consignaron en julio, agosto y septiembre del año pasado un total de 3.442, de los que 46 fueron entre personas del mismo sexo. Agosto es el mes de mayor número de enlaces en la serie histórica de lo que va de siglo en Galicia y enero el más bajo. 

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