«Quería llegar a tener cinco niños. Paré por problemas con los embarazos, porque los tres nacieron prematuros»


pontevedra / la voz

Ana Couto, vecina de Pontevedra, charla con calma y sonrisa. Lo hace así casi siempre, se pregunte sobre lo que se le pregunte. Pero su sonrisa es más intensa cuando se le habla de esa maravilla que son los niños. Es coach educativa y está acostumbrada a escuchar y dar herramientas a los padres. Sus consejos no están basados solo en su formación, en la teoría. Lo que les dice a los progenitores intenta llevarlo ella misma a la práctica todos los días. No en vano, es madre de familia numerosa. Tiene dos hijas de 11 y 8 años y un pequeño de 5. ¿Cómo valora la aventura de educar a tres críos? «Da trabajo... pero compensa tanto», dice. Luego, por si quedasen dudas, añade: «Quería llegar a tener cinco hijos. Paré por problemas con los embarazos, porque todos nacieron prematuros y el pequeño el que más. Era un riesgo muy grande probar suerte de nuevo», indica.

Ana cuenta que lo que más valora de tener tres hijos es la complicidad que ve entre ellos. «Siempre hay dos que hacen piña y uno que queda descolgado, pero se van rotando», indica. Señala que notó más diferencia entre tener un hijo y luego pasar a ser dos que con la llegada del tercero. «Ahora se entretienen mucho juntos. Económicamente sí se nota un poco, aunque en mi caso nos prestan mucha ropa y eso nos vino bien», dice.

Si de algo se queja, como el común de los padres de familias numerosas, es del trato de las Administraciones: «No entiendo cómo con el problema demográfico que hay no nos traen en palmitas. Hasta le escribí un día a la conselleira diciéndoselo», espeta.

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«Quería llegar a tener cinco niños. Paré por problemas con los embarazos, porque los tres nacieron prematuros»