«Aprendí a leer con los cómics»

El escritor y ensayista pontevedrés Javier Yuste se adentra en el mundo de la banda diseñada como guionista de «1921: El Rif»


La edición tiene estas cosas. El cómic sobre la guerra de Cuba que supuso el debut del pontevedrés Javier Yuste como guionista no vera la luz, en principio, hasta diciembre, mientras que su segunda incursión en el noveno arte, 1921: El Rif (Cascaborra Ediciones) acaba de salir publicado.

-Tras escribir novelas y ensayos, ¿ha sido complicado el cambiar de formato?

-Es un cambio brutal. De adolescente, quería ser dibujante de cómics e hice un storyboard mal hecho. Me llegó esta oportunidad casi de rebote y fue una experiencia bastante dura. No sabía por dónde empezar. El editor, Julián Olivares, me aconsejó que escribiera un relato o novela y que lo fuera adaptando. Al final, tuve que ir detallando viñeta a viñeta... Ahora le he cogido el gustillo, pero es que aprendí a leer con los cómics.

-¿Qué fue lo más complicado?

-La materia que aborda. Hay que tener estómago para aguantar lo que aguantó esa gente. La guerra siempre es cruenta, pero lo que tuvieron que soportar... El cómic es políticamente incorrecto porque se muestra sangre, mutilaciones. Aparece lo que allí ocurrió. No es exagerado sino que, incluso, es suave. Mucha gente salió del Rif enloquecida, demente, mientras sus mandos estaban, muchos de ellos, en Melilla en un club jugando a las cartas.

-La acción del cómic se centra en un regimiento de caballería.

-Sí. Al principio, quería centrarme en el Regimiento de San Fernando número 11, pero descubrí en un artículo de Arturo Pérez-Reverte a los jinetes de Alcántara -el Regimiento de Caballería Cazadores de Alcántara número 14-. Empecé a investigar, lo que fue muy complicado porque en los informes lo que dice uno que pasó por la mañana, otro dice que fue por la tarde o, incluso, que no pasó. Cuando leí lo de Pérez-Reverte de las cargas de río Seco, hasta me emocioné. Esa gente, sabiendo que iba a morir, se inmoló para permitir que los miles de soldados que huían de Annual pudieran llegar lo más cerca posible de Melilla para salvarse. Lo malo es que su sacrificio fue inútil.

-¿Cómo es trabajar a distancia con un dibujante?

-Antonio Gil es andaluz y manteníamos el contacto, principalmente, a través del chat de Facebook. Otros dibujantes suelen mandar lo que realizan al cabo de un mes y te preguntan qué te parece. Antonio es muy rápido, ha hecho el cómic en un tiempo récord y me mandada su trabajo antes y después de terminarlo. Esto permitió correcciones por mi parte y por la suya cuando detectaba inconsistencias en el guion. Acabó hasta las narices de tanto caballo.

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