Francis Lorenzo: «Abro la ducha, sale agua caliente y ya me ilusiona»

Francis regresa a la tele en el papel de un agente que investiga la desaparición de unas niñas. «Después de 35 años, aún tengo intuición y sé que esta serie va a atrapar», asegura quien no duda de sí mismo: «Es muy difícil ser tan buen tío como yo»


Suena a promoción, pero Francis ha vuelto. El gallego regresa a la televisión por todo lo alto con Monteperdido, una serie en la que da vida a un teniente que tiene que resolver un caso: «Me enganchó desde el principio porque sé que al espectador le va a atrapar».

-¿Qué te sedujo de esta historia para volver a la tele?

-Pues primero me leí el libro, me llamó tanto la atención que cuando me mandaron los guiones, y vi lo buenos que eran, porque los hizo el autor de la novela (Agustín Martínez), ya no podía decir que no. Mi hermano me mandó el guion y me pidió que hiciera un personaje. Hice la prueba y ya empezamos a trabajar, pero sobre todo porque había una buena producción detrás.

-En esta serie nada es lo que parece.

-Y todo ocurre por lo que ocurre. Es una serie basada en la desaparición de dos niñas, de repente aparece una cinco años después, y a partir de ahí hay que investigar todo el caso.

-¿Y tú eres lo que pareces? ¿Eres el bueno?

-Soy un teniente de la UCO, soy el profesional del que no sabemos nada ni de su pasado ni de su presente. Solo sabemos cómo trabaja y cómo va desentrañando el caso. No hay nada emocional en lo que te puedas apoyar, no es un tío corrupto, que tenga una amante...

-¿Y en la vida real tú eres lo que pareces? Un tío cercano, familiar...

-Yo soy una dicotomía, soy un ángel con un demonio dentro.

-¿Y cuándo sale el demonio?

-Cuando tiene que salir; es una forma de hablar. Pero como soy de esa generación de los ochenta, que ha pasado por muchas cosas, nos ha quedado un demonio dentro, en positivo.

-Pero no lo sacas mucho...

-No, no... Es que yo prefiero el otro lado, el ángel, el lado positivo.

-¿Y qué te da miedo a ti? ¿El horror de lo normal? ¿Lo esotérico?

-No, yo no soy muy miedoso. El único miedo que tengo es a tener miedo. En serio, me da miedo no tener miedo a las cosas porque luego si no, se convierte en una bola muy tremenda.

-¿Nunca te viste en una situación de llevarte algún susto gordo?

-Sí, pues sí alguna vez en el coche, recuerdo algún susto; sí, todos hemos tenido sustos en la vida. Pero yo siempre reacciono en positivo, mi perspectiva es hacia arriba, optimista, así que hasta los sustos los llevo bien.

-Estás entonces en un buen momento personal, ¿dirías que pletórico?

-Bueno, tengo 58 años, llevo 35 trabajando y sigo con la misma pasión que cuando empecé, con lo cual es un momento más de mi vida.

-¿Y cómo mantienes esa pasión?

-Porque yo lo vivo todo, me ilusiona todo, desde que me levanto me ilusiona todo, me ilusiona vivir. Abro la ducha, sale el agua caliente y ya me ilusiona.

-¿Tú estás enchufado todo el día?

-Sí, sí, porque yo creo que soy un inconsciente.

-Entonces eres a quien recurren los amigos para contarte sus problemas.

-Sí, eso me viene de mi etapa de psicólogo, pues hay un poco de eso en mi vida. Yo me relaciono en positivo, ¡con todo lo que hay alrededor, como no lo veamos así, vamos jodidos! [Risas].

-¿En quién piensas, entonces, para generar rencores?

-Pues, mira, cuando hice el personaje de Águila Roja, que era un cabrón, tuve que rebuscar muchas cosas, muchas maldades: de envidia, de ambición... Sentimientos que no forman parte de mi código, no existen en mi vida, y tuve que rebuscar hasta que encontré. Yo me inspiraba en los de Hacienda, en Montoro y demás, y ya los perseguía como la Inquisición [risas]. Eso me inspiraba.

-Con este personaje ya no.

-Me da una vuelta totalmente distinta, es un buen tío, un profesional con un sentido común, con un lado humano... Me reuní con los de la UCO para prepararlo y te das cuenta de que es gente muy normal, muy estupenda.

-¿Un buen tío como tú?

-Bueno, es muy difícil ser tan buen tío como yo [risas]. Yo diría que es casi imposible, no quiero presumir de ello.

-Hemos crecido viendo todos tus papeles en «Compañeros», «Médico de Familia», «Águila»... Todos tus personajes han tenido mucha repercusión, ¿cómo lo haces?

-He tenido mucha suerte. Y es verdad que he caído siempre en series que eran muy buenas, con gente muy buena. Tuve la suerte de tener un éxito en cada cadena. Compañeros en Antena 3; Médico de familia en Telecinco; Águila en TVE. Tú tienes que defender tus personajes, y creo que lo hice bien, pero si no estás en un buen proyecto, da igual quién seas. Si no tienes una buena producción, un buen reparto y una buena dirección, da lo mismo lo que hagas. Yo caí con unos repartos maravillosos.

-¿Tienes ojo para eso?

-Bueno, yo no quiero pecar de falsa modestia, pero hay series a las que he dicho que no y luego el resultado me ha dado la razón. Dos de ellas son recientes; ¡y cómo me alegré de no haberlas hecho, sinceramente! Yo llevo 35 años y algo de intuición tengo, pero lo importante es que te guste. Si ya no te gusta, es mejor dejarlo. En Monteperdido pensé: ‘Aquí cada capítulo les va a atrapar más’; te hace participar y te entretiene.

-¿Tú no eres de hurgar en la vida de los demás?

-Para nada, yo creo que debe ser la timidez que tengo desde pequeño que me hace apartarme del mundo. Hace unos 10 o 12 años que no voy a un sitio donde haya una cámara, salvo cuando estoy de promoción. Pero cuando acaba, yo me alejo. Nadie sabe nada de mi vida personal, de mi familia.

-Es verdad. Tú siempre has tenido una familia estable, ¿eso te da seguridad?

-Tú puedes escoger entre ir a los estrenos o ver cómo entrenan tus hijos al fútbol cuando son pequeños. Yo elegí ir a verlos a ellos, alejarme un poco de ese bullicio que a mí no me aporta. Es simplemente una elección personal.

-En tu caso has encajado bien la fama.

-Sí, porque yo el éxito lo encuentro en la gente que me saluda por la calle. Esa es la suerte de mi vida, que la gente te reconoce, te muestra cariño, incluso cuando hacía del más hijoputa.

-¿Pero te gustaría pasar desapercibido?

-Sí, muchas veces; yo soy una persona tímida. Yo tengo muy claro que llevo 30 años entrando en los salones de las casas y gracias a eso he vivido estupendamente, por eso entiendo que la gente me salude, eso es normal. Pero claro que querría no ser observado a veces, pero ahí está la cosa.

-¿Eres de redes sociales?

-Nada, nada. No tengo nada, es muy peligroso para mí porque soy muy pasional y no debo. Me metería en todo, opinaría de política, de teatro, de series, de la SGAE [risas].

-¿Y cuándo vas a venir a Sanxenxo?

-Pues estoy deseándolo, me escaparé en verano, si todo va como espero. Yo me escapo siempre a Galicia cada vez que puedo para ver a mis padres, paso unos días con ellos. Estuve en carnaval en Pontevedra con mis amigos de toda la vida. Para mí Galicia tiene algo especial: viví en Santiago, tengo familia en Pontevedra, donde nací, y también familia en A Coruña, me he recorrido todo. Para mí es demasiado especial.

-¿Te vendrías definitivamente?

-Sin duda, mañana mismo. ¡Cómo se vive ahí! Yo he estado en muchas capitales del mundo y he recorrido muchos sitios, pero llegas a Galicia y dices: ¿pero cómo? ¿Pero esto qué es? ¡Es una locura!

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