¡Que sí, que la sartén está aquí!; el calor toma la provincia

Una vez más, y van varias en los últimos años, la previsión de temperatura máxima en Pontevedra supera a la de los sitios habitualmente más cálidos de España


pontevedra / la voz

Quizás Raffaella Carrá tenga razón y, tal y como ella canta, para ciertas cosas en «el sur se pasa mejor». Quién sabe. Pero de lo que hay que ir olvidándose es de que para encontrar la sartén de España siempre hay viajar hacia las tierras sureñas de Sevilla y Córdoba, a Valencia o incluso pegarse una vuelta por las islas Canarias. Si las previsiones meteorológicas no fallan, mañana Pontevedra tendrá unas temperaturas más elevadas que Córdoba, Sevilla, Tenerife o incluso algún pueblo especialmente caluroso como Écija. Todo ello por la barrera anticiclónica que mantiene las nubes alejadas de Galicia.

No es la primera vez que Pontevedra se convierte en la sartén de España. De hecho, ocurrió en varias ocasiones en los últimos tiempos y en meses tradicionalmente fríos en las Rías Baixas. Así, en diciembre de 2016 la zona también estaba bajo influencia anticiclónica y se registraban temperaturas superiores a las de Galicia. Y, el año pasado, en octubre, volvía a pasar lo mismo. Mientras en las tiendas ofrecían bufandas, en la calle parecía pleno verano y había un par de grados más que en las Canarias.

La previsión pontevedresa

Según los datos que ofrece Meteogalicia, mañana el termómetro subirá hasta los 24 grados en la ciudad. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) indica que llegará hasta los 26. Sea como fuere, es más calor que lo que se pronostica para el sur español.

Por tanto, puede decirse que la primavera ha llegado de golpe y con valores típicos del verano. El año pasado, a estas alturas las temperaturas máximas que se alcanzaban en Pontevedra estaban en torno a los 16 grados, es decir, hay una diferencia considerable. Eso sí, queda ver si la previsión se acaba cumpliendo.

Con la primavera ya iniciada, toca también hacer balance de lo ocurrido en el último invierno con respecto al tiempo. Y hay un dato bastante llamativo. En la última estación invernal únicamente hubo 35 días de lluvia en Pontevedra. El año pasado fueron prácticamente el doble, 61. Y en el 2017, que había sido especialmente seco, hubo 38. Si se sigue mirando hacia atrás se constata que las precipitaciones del último invierno están muy por detrás de lo que es habitual tanto en el número de jornadas lluviosas como en litros. Y eso que hubo algunos días de auténticos aguaceros.

En cuanto a las temperaturas del último invierno, en el caso pontevedrés el día más frío de toda la estación fue el 5 de enero. Los Reyes Magos de Oriente tuvieron que hacer su reparto de juguetes en una noche gélida en la que la temperatura en la ciudad -a tenor de los datos de la estación meteorológica de Campolongo- bajó hasta un grado bajo cero. ¿Y la máxima? El día en el que se alcanzó una temperatura más alta en el invierno fue el 25 de febrero, cuando en la Boa Vila el mercurio llegó a los 26,8 grados. Es decir, un valor que muchas veces no se alcanza en el estío.

Hubo numerosas jornadas invernales en las que la temperatura media estuvo en torno a los 13 y 14 grados. Nada de frío polar.

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