«Hay que ofrecer a la madre ver al bebé muerto, darle tiempo y no presionar»

La especialista imparte un taller sobre duelo en la muerte perinatal para enfermeras y matronas


pontevedra / la voz

La psicóloga y psicopedagoga Jésica Rodríguez Czaplicki (Caracas, 1976) imparte un taller organizado por el sindicato de enfermería Satse en Pontevedra sobre el duelo en la muerte perinatal. Asisten veinte enfermeras y matronas para disponer de herramientas que ayuden a enfrentarse a estas situaciones duras. Miembro de la Asociación Española de Psicología Perinatal, Jésica Rodríguez, hija de gallego y polaca, afirma que hablar de la muerte sigue siendo un tabú.

-¿Qué se busca con este taller?

-Se buscan dos cuestiones. Dotar a las profesionales, lo digo en femenino porque las que asisten son todas mujeres, de las herramientas y estrategias para poder abordar correctamente esta situación, para poder dar una atención adecuada a las madres y a las familias. Pero otro objetivo del curso es hablar de esas herramientas y estrategias que les permitan también su autocuidado porque realmente cuando trabajamos en la salud lo que estamos buscando es la restitución de la vida, y esto es algo que se choca de lleno en estos casos.

-Galicia quiere implantar un protocolo unificado de muerte perinatal. ¿Qué consejos da a los profesionales a la hora de comunicar la muerte del bebé?

-Ese momento de comunicar la noticia, que es algo tan básico, a veces se nos pasa por alto. Hablo de la calma, no hay demasiada prisa, la intimidad y la cercanía. Permitir que la mamá esté acompañada por su pareja, si la tiene, o por aquella persona que ella necesite y en un lugar recogido y tranquilo. Sabiendo que cuando recibimos una mala noticia puede ser que no lo entendamos, necesitamos tiempo e intimidad para procesarlo. Estar para decir, pero estar, no solo en presencia física.

-¿Los espacios hospitalarios son favorables?

-La realidad es que a veces los recursos que tenemos no son los más ideales. Son los sitios donde trabajan y es lo que tienen, pero un despacho con una puerta cerrada ya es íntimo, ya hay una intimidad si no se está abriendo y cerrando la puerta y si le quitamos el sonido al móvil para que no haya interrupción. Hay que sentarse al lado de la persona, evitar la mesa delante de ella. Es cierto que a veces la inercia de la comunicación de las malas noticias o de resultados de pruebas se dan en lugares que no son los adecuados como la consulta de obstetricia con muchas madres embarazadas, ‘llevo dos horas esperando rodeada de barrigas y yo perdí a mi bebé’.

-¿Cómo se combate el shock?

-Muchas veces la mente de la persona puede irse a otro sitio como un mecanismo de defensa. El shock inicial es una de las primeras respuestas. Lo que decían en el taller es que se tienen encontrado con una madre que ha parido a su hijo muerto y dice ‘menos mal porque yo no hubiera aguantado esto’ o incluso con risa nerviosa. Lo que hay que saber es que esa mujer está en shock y tenemos que estar ahí pendientes y dándole su tiempo para que ella vuelva poco a poco, estando vigilantes o incluso hablar con salud mental.

-¿Se debe ver al bebé muerto?

-Hasta los años 60 o 70 el bebé permanecía oculto y no se enseñaba a la madre. Ahora sabemos, porque los estudios así lo indican, que es positivo para las familias que vean a ese bebé. Pero nunca es que ‘el libro dice’ y tiene que ser siempre así. Obviamente hay que ofrecer a la madre ver al bebé, darle su tiempo para responder, a veces en el primer momento puede decir que no y al cabo de un rato decir que sí. Hay que tener en cuenta también las diferencias culturales, hay culturas donde ver al bebé que nace muerto no se permite o no se contempla. Nunca presionar y dejar siempre esa puerta abierta. No es una decisión inamovible.

-¿Los sanitarios tienen dudas?

-Dudas siempre hay y esto es súper rico porque yo también aprendo de ellas. Veo su día a día y a mí me vienen después. Quizá hay que trabajar para que esto se vea como una cultura de todos, a veces podemos tener unos profesionales muy implicados pero basta que dos o tres no lo estén para que nos carguemos el trabajo. Los protocolos deberían estar unificados, en Vigo se está trabajando y en otros hospitales de la comunidad también, pero tendría que ser algo general, no puede ser que haya tantas diferencias según donde fallezca tu hijo. El trabajo de cuidado de los sanitarios debe implicar un autocuidado de las emociones. Yo sí que tengo personal sanitario que acude por lo que llamamos fatiga por compasión. Estás tanto en esa relación de ayuda que al final te pasa factura a ti. Las exigencias y la implicación son muy altas y no hay recursos para descargar.

-¿Hablar de la muerte sigue siendo un tabú?

-Sí, es el gran tabú. Vivimos con la muerte cada día, la tenemos en nuestra vida, pero la hemos apartado de nuestra mente. Hay que reconocer la muerte como una parte del ciclo de la vida.

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