Intercambio Froebel-Cavour: veinte años de escuelas abiertas

Alumnos y profesores pontevedreses e italianos celebran dos decenios de educación más allá del aula


pontevedra / la voz

Este jueves fue un día de emociones en el CEIP Froebel de Pontevedra. El centro educativo quiso celebrar los veinte años de intercambios con la escuela Cavour de Catania, en Sicilia, aprovechando la presencia en la ciudad de los alumnos italianos. Un mural en la entrada del colegio da cuenta de la historia de esas experiencias entre escolares pontevedreses y sicilianos a través de fotografías que recogen visitas culturales y momentos de la acogida por parte de las familias.

Poco antes de las doce, exprofesores y miembros de directivas de la asociación de padres de alumnos esperaban en la entrada. Había bastante trajín, ultimando la megafonía, un proyector y otras cuestiones de intendencia. Los ojos de Teresa Couto, exdirectora y exdocente del Froebel, ya jubilada, transmitían esa emoción por haber mantenido vivos esos intercambios, que son mucho más que lingüísticos.

Antes de que llegara el alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores (BNG), la concejala de Educación, Carme Fouces, y el inspector de zona, Teresa Couto tuvo tiempo para explicar cómo fue el origen de los estrechos lazos que su colegio mantiene hoy con la escuela de Cavour. «Los proyectos suelen nacer de proyectos», señaló. Y así fue en este caso. Recordó que el CEIP Froebel fue pionero en trabajar la promoción de la salud en el aula, algo que hoy sí se ha extendido a la práctica totalidad de centros.

«Ketty Bufardeci vino a mi clase desde Catania con una beca y ahí empezó todo», relata Teresa Couto. «Corría el año 1990 o 1991 y de aquella solo éramos cuatro centros en Galicia. De ese contacto con Ketty -maestra ya fallecida- nació un proyecto Comemnius. Santo Ligresti, entonces director de la escuela de Cavour, y yo coincidíamos en el tipo de escuela que queríamos conseguir, una escuela abierta a los otros, abierta a Europa», cuenta la exdirectora. Con una ayuda de la consellería para intercambios lingüísticos se puso en marcha una iniciativa que, para orgullo de una de sus impulsoras, pervive con salud. «Esto continúa, hay relevo», remachó feliz.

Orgullosa está también la orientadora del CEIP Froebel, Rosa Fuentes. Amable mientras se ultima el inicio del acto, subrayó el valor de que el intercambio con Catania se haya mantenido «agora sen axudas».

Suena la música y el director del colegio, Manuel Carpintero, toma el micrófono. En el patio que hace de salón de actos alumnos del Froebel y sus dieciséis compañeros italianos esperan en el suelo. «Celebramos vinte anos dende que comezou esta actividade de intercambio coa escola de Cavour. Aparte dunha experiencia lingüística coñecemos outras formas de vivir, horarios, comidas... Sumamos vivencias», comentó Carpintero. El director dejó claro que no sería posible sin la activa participación de las familias, ya que la acogida pasó de hacerse en hoteles a casas.

Proyecto comunitario

Teresa Couto tomó el relevo y alternó el gallego y el italiano, que domina, en su discurso: «¡Ola, bo día, buongiorno!». Destacó que este es un «proxecto comunitario» que nació para defender una «escola aberta e viva nos inicios de Europa». Tras ella habló la profesora italiana Ketty Cartilone, quien desde hace seis años visita Pontevedra con sus estudiantes. En la misma línea, Ketty remachó que las mentes tienen que ser multiculturales y que el futuro tiene que ser acogedor.

El alcalde también intervino. Lores calificó el intercambio con Cavour de experiencia maravillosa y dijo sentirse orgulloso. Y tiró de vivencia y retranca. «Sempre digo que na miña época non había disto. Con 17 anos o primeiro sitio ao que vin foi de Sanxenxo a Pontevedra».

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