La gran microcervecera del sur de Galicia

Varias marcas fusionadas bajo el sello Somos Silvestres renacen en la fábrica pontevedresa de Barro


vigo / la voz

La idea de Cervezas Silvestres nació hace dos años cimentada como un proyecto colaborativo en el que participaban varios fabricantes -Vacaloura, Saramagal, 7 Cuervos y Hortiña-, que hacían sus brebajes bajo el mismo techo, en la localidad pontevedresa de Barro, ayudándose unos a otros pero tirando luego cada uno de su propio carro y haciendo la guerra por su cuenta. La cerveza artesana lleva camino de dejar de ser tendencia para convertirse en una apuesta con futuro, y fue en esa reflexión cuando se dieron cuenta de que juntos tendrían más fuerza. Así nació, redibujado, el proyecto Somos Silvestres, que echará a andar el 9 de marzo con nueva web, tienda online y más ambición que la de fabricar frescas y espumosas bebidas.

El biólogo vigués Borja Carvajal, coordinador de proyectos de la empresa, cuenta que lo que han hecho es aglutinarlo todo bajo una sola marca, Cervezas Silvestres, y un sello global: Somos Silvestres, con ramificaciones en otros campos. «Como nos une el concepto silvestre que queremos transmitir, decidimos aglutinarlo todo sin renunciar a la diversidad», explica.

En esa pluralidad, a medio plazo hay un vermú con base de cerveza «y un par de anillos concéntricos a la fábrica que implican la puesta en marcha de una huerta en la que queremos cultivar frutales y frutos rojos, que usaríamos también en la elaboración de algunos tipos de cervezas (de frambuesa, moras o cítricos). Por eso tenemos ya en Curtis dos hectáreas para cultivar cebada, con el plan de maltear el cereal y hacer nuestra propia malta. Creo que a finales de año seremos capaces de hacerlo realidad», sostiene. «Nuestra ilusión es hacer la primera artesana gallega 100 %, con malta cultivada aquí, y recuperar el oficio de malteador», afirma.

Y es que según cuenta, no hay en Galicia productores independientes de lúpulo que puedan servir de forma regular a microcerveceras. «Pero en León hay una empresa que se dedica a su cultivo y tiene muy buena calidad», asegura el emprendedor que, junto a sus compañeros, han puesto su empeño en que esto «no sea una moda, por eso hay que buscar cómo abrir el abanico para que más gente que viva de esto, con agricultores que cultiven cereal y lúpulo para vender a los productores gallegos y que se cree una economía circular más amplia», reflexiona.

La factoría de Somos Silvestres, en Barro, produce actualmente 45.000 litros de cerveza al año. Las fábricas de Nós y Nasa deben producir, como mínimo, el triple que nosotros, que estamos a tope. Para crecer en volumen tendríamos que cambiar de sede, pero nos interesa más crecer en diversidad de productos, desde la miel a la kombucha. Nuestro objetivo no es fabricar millones de litros, sino crear una red de proyectos, cerveza incluida, y generar una economía circular», resume. Junto a él hay cinco personas más. Anxo Puime dirige la fábrica, Cristóbal Pacheco y Héctor Suela se encargan de la parte técnica y producción; Samuel Pampillón desarrolla el apartado comercial y Diego Díaz, la hostelería.

La sede seguirá siendo la misma, ampliando equipos, pero con procesos en marcha como la solicitud de subvenciones, «una para mejorar las instalaciones y otra para un proyecto de investigación sobre el lúpulo con la Universidad de Santiago». Carvajal, que se inició en el ámbito académico, se pasó al campo de la agricultura ecológica en Galicia y más tarde dio el salto a granjas orgánicas en Canadá, recuerda que el lúpulo es una planta «con un montón de compuestos que valen para muchas cosas: antioxidantes que se pueden incorpora a la cerveza, polifenoles para insecticidas naturales, cosmética y alimentación natural».

En la primera carta silvestre hay seis variedades; Pilsen, Lager, rubia Brown Ale, negra Stout, IPA (Indian Pale Ale) y trigo. Además de la tienda online (cervezassilvestres.com), los puntos de venta son, en Vigo el bar Brewing Records, Vitruvia y Entre Cervezas; SoulBeer en Pontevedra y O Bandullo en Santiago.

Un poco de historia

Del experimento casero a las pequeñas fábricas en expansión. El bum de la cerveza artesana llegó a Galicia tarde respecto a su despegue internacional, pero con fuerza. Arrancó más o menos cuando irrumpió Internet y decenas de internautas se atrevieron a poner en práctica las recetas colgadas en la red, usando ollas caseras e ingredientes importados. Los aficionados empezaron a juntarse y crear asociaciones donde se fabricaba, se degustaba, y se transmitía una nueva cultura paralela a la del «viño da casa». De ahí a un actual sector emergente de fábricas en expansión, que distribuyen y venden dentro y fuera de Galicia.

Los grandes de la cerveza artesana gallega

Pablo Portabales

Esto se anima. Seguro que la báscula lo va a detectar. Con la primavera a la vuelta de la esquina tengo sobre la mesa algunas invitaciones sugerentes. La que más, un festival donde se llevará a cabo un taller de armonías gastronómicas entre el cocido gallego y los vinos de Jerez. Que no sé yo... Dentro de unos días viviré la experiencia y se la contaré. También les hablaré de Patatas & Grelos (una combinación más normal). Son unas jornadas que incluyen en el menú ñoquis de patata con crema de grelo, bizcocho esponjoso de grelos y mousse de queso, y hasta el Chip de grelo que proponen los de la firma Daterra, fundada por una mujer, Cristina Bañobre. Les iré contando. Porque ahora quiero hablarles de una iniciativa de maridaje de nueve platos con otras tantas cervezas que se celebró en la Cervezoteca Malte de la hostelera calle de la Galera. Aproveché para ponerme al día del bum de las cervezas artesanas.

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