El invierno está entre los más secos pese a las lluvias de los últimos días

La borrasca Helena dejó algunos árboles caídos y chapas que salieron al vuelo


pontevedra / la voz

La lluvia, aunque se supone que en Galicia es arte, cansa mucho. Por eso estos días todas las conversaciones se centran en que parece interminable este período de mal tiempo; de cielos grises, de aguaceros intermitentes, viento a rabiar y sensación de frío constante. Sin embargo, los datos indican que ese invierno no está lloviendo demasiado en Pontevedra. O, al menos, que no se registran tantas precipitaciones como en el arranque de anteriores estaciones invernales. Así, desde el 21 de diciembre hasta ayer mismo se habían registrado 195,5 litros por metro cuadrado. El año anterior eran prácticamente el doble, según los datos que aporta Meteogalicia.

Llevamos 15 días lluviosos desde que entramos en el invierno. El año pasado a estas alturas iban ya 27 y en ejercicios anteriores 28 o 29. La única excepción la conforma el invierno que arrancó en diciembre del 2016 y siguió en enero del 2018. Ahí hubo un inicio de estación muy seco, con solo trece días en los que se necesitó paraguas. Por lo demás, lo más habitual es que llueva más en la época navideña o en la cuesta de enero de lo que lo está haciendo habitualmente.

Cotobade, a la cabeza

De todas formas, el cansancio generalizado de los ciudadanos por la lluvia tiene su razón de ser porque en los últimos días el cielo apenas da tregua. En Pontevedra el día más lluvioso, de momento, fue el 30, cuando se registraron 57,6 litros por metros cuadrados. Más exagerados fueron los datos de Cotobade. En la estación de Rebordelo se recogieron el miércoles 85,2 litros por metro cuadrado y ayer fueron 94,2.

Ayer, con la borrasca Elena pisando el acelerador, se produjeron algunas incidencias en la comarca. Así, los bomberos de Pontevedra tuvieron que retirar árboles en la variante de Poio a Campañó y también unas chapas que se soltaron de una fachada. Además, el paseo de Ponte Caldelas seguía cerrado tras desbordarse el Verdugo el jueves.

En medio de los aguaceros y del viento, ayer se registraron dos accidentes de tráfico en pocas horas. El primero tuvo lugar en O Marco (Pontevedra), entre un autobús y una furgoneta. No se registraron heridos. Sí los hubo en el segundo de los siniestros, que tuvo como escenario la carretera N-550, a la altura de Figueirido (Vilaboa). Tuvieron que ser desplazadas al hospital dos mujeres y dos menores.

«Cruzar a ponte da Barca con este tempo é un inferno»

Caminar bajo el viento y la lluvia es un deporte complicado estos días. Especialmente difícil es atravesar el puente de A Barca en pleno zafarrancho de obras. El viento y la lluvia se cuela por todas partes y las quejas de los viandantes no se hacen esperar: «Cruzar a ponte con este tempo é un inferno», señalaba un abuelo que intentaba manejarse con el paraguas mientras ayudaba a su nieto a saltar los charcos. El puente está sin cubierta por la mejora que está ejecutando la Xunta.

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