«El Teucro me transmite buen rollo»

Asobal Vicente Poveda quiere olvidar su etapa alemana triunfando en la ciudad


pontevedra / La Voz

Vicente Poveda todavía se está aclimatando a Pontevedra. No hace ni 48 horas que llegó a la ciudad después de un periplo de vuelos y enlaces para firmar su adiós en Alemania. Estaba en Alicante pasando las Navidades junto a su familia cuando el Teucro se puso en contacto con él. Las ganas por dejar la ciudad germana de Potsdam y el equipo en el que militaba desde julio le llevó a coger un vuelo para firmar su finiquito, de nuevo volvió a volar a Alicante y de ahí subió hasta Valencia para iniciar el desplazamiento definitivo hasta Pontevedra.

Ya ha podido entrenar con el equipo, pasó el reconocimiento médico, se reunió con la dirección deportiva y ocupó el hueco de Natán en la vivienda que comparte con Samu Pereiro y Samu Gómez. «Estoy muy motivado, los compañeros me transmiten buen rollo, además es la primera vez que juego en Asobal», reconoce Poveda, que a sus 26 años lleva cuatro cambiando continuamente de ciudad. «Desde que salí de mi pueblo estuve un año en cada sitio, así que ahora me gustaría cuajar en el Teucro y estar unos años en la misma ciudad. Quiero estabilidad», indica el jugador alicantino. Ha firmado con el club hasta final de temporada. Al término del campeonato se sentarán a negociar su futuro.

El Teucro recurrió a él y lo «salvó» de una etapa alemana con la que no estaba muy satisfecho. Su espíritu aventurero le llevó a Alemania cuando le surgió la oportunidad después de una buena temporada en el Alarcos de Ciudad Real. «Me hicieron una buena oferta y sentí curiosidad, era un nuevo idioma, una nueva ciudad y el balonmano alemán, que me apetecía probar», comenta Vicente, que cuando llegó allí reconoce que se sintió solo y en cierto modo desprotegido. No conocía el idioma y los días parecían eternos. Y si en la vida personal le estaba costando adaptarse, en la pista no era distinto. Poveda sabía que el balonmano alemán era demasiado físico, pero no hasta tal punto. «Nos hinchábamos a golpes en los entrenamientos, pensaba que si seguíamos así, íbamos a acabar lesionando», explica Poveda, que fue al Potsdam para ayudar a implantar un balonmano más dinámico.

Una motivación para el equipo

El jugador quiere darlo todo en el Teucro, aportar en defensa y en ataque para cubrir las carencias del equipo. Espera que su llegada, que es su debut en Asobal, sea un aliciente para el ánimo de la plantilla si es que en algún momento ha decaído. El primer tramo de la liga no fue bien y ahora necesitan reconducir su camino para evitar el descenso. «Mi llegada puede dar una vuelta de tortilla a la cabeza de los jugadores», explica Poveda sobre lo que puede aportar un jugador nuevo en la plantilla. Luis Montes defiende su polivalencia para intentar, entre otras cosas, reducir los cambios ataque-defensa.

Hasta el 2 de febrero tendrá tiempo de ponerse a punto con sus nuevos compañeros, pero por si en algún momento de su carrera deportiva tiene que volver a hacer las maletas, empezará a estudiar inglés y alemán. No descarta volver a vivir en un futuro experiencias similares, pero ahora quiere calma.

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