La Navidad a 5.400 kilómetros de casa

Cerca de seiscientos militares de la Brilat pasan estas fechas desplegados en El Líbano


Pontevedra / La voz

Tras cuatro años sin llevar a cabo ningún despliegue internacional -en el 2016 y 2017 se realizaron únicamente operaciones de apoyo en Senegal y Mauritania-, la Brilat cerrará este año simultaneando dos operaciones en el extranjero: Mali y El Líbano. En este último país, la brigada ha desplazado a cerca de seiscientos militares que pasarán la Navidad alejados de sus familias.

Por lo pronto, les separan 5.400 kilómetros de los suyos, circunstancia a la que hay que sumar una climatología un poco diferente a la que se registra estos días en Pontevedra. Así, el tiempo en esta época del año se caracteriza por unas temperaturas medias suaves, tirando a frescas -la media diaria suele rondar entre 18 y 20 grados centígrados y es raro que, por ejemplo, en Beirut los termómetros marquen menos de 8 grados en invierno-, si bien los soldados pontevedreses verán que la lluvia les acompañará, ya que no es raro que se produzca alguna precipitación.

De este modo, las previsiones del Ministerio de Defensa es que la misión actual se extienda hasta el mes de mayo, momento en el que se producirá un nuevo relevo. Hasta entonces, los militares de la Brilat llevarán a cabo media docena de cometidos auspiciados por distintas resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que en el 2006 estableció que el Ejército español asumiese la Brigada Multinacional Libre Hidalgo. Esta unidad, que actualmente la conforman 3.500 soldados de ocho nacionalidades -India, Nepal, Indonesia, Serbia, Brasil, El Salvador, China y España, que aporta el grueso de la misma- se desplegó en el Este del país como consecuencia de que se hubieran intensificado por aquel entonces las hostilidades entre El Líbano e Israel.

De este modo, tienen que supervisar la conocida como Línea Azul, un área fronteriza en el sector, en palabras del delegado del Gobierno en Galicia, Javier Losada, «más complejo e inestable».

El contingente pontevedrés tiene como una de sus misiones prioritarias el vigilar el cese de hostilidades, pero también apoyar a las Fuerzas Armadas Libanesas en su despliegue en esta zona geográfica y asistir, asimismo, al Gobierno para que pueda ejercer la autoridad en todo este sector. A esto se suma, el garantizar que el área asignada no se utilice para actividades hostiles y, al mismo tiempo, contribuir a la implantación de la resolución de las Naciones Unidas que auspició este despliegue.

También la protección de la población civil es otro de los cometidos encargados a los militares pontevedreses, tal y como remarcaron desde la Brilat. En este caso, incidieron en que se trata de apoyar a los civiles, la parte más débil en cualquier conflicto armado, minimizando el riesgo de que puedan ser víctimas de cualquier tipo de episodio violento.

El día a día

A la hora de cumplir estos objetivos, el contingente gallego participa en patrullas por la zona asignada, pero también mantiene relaciones con la población asentada en este punto del territorio libanés. Así, la novena sección de la brigada multinacional, a la que está adscrito el cesureño Felipe Casal Vieites, entre otros aspectos, «se encarga de las relaciones y gestión de proyectos con la población civil local», señala al respecto tras precisar que la denominada G9 está constituida por siete militares de cuatro nacionalidades diferentes.

En cualquier caso, y sin dejar de ser conscientes del riesgo que todo despliegue internacional conlleva, las tropas de la Brilat compaginan en estas fechas su labor castrense con el disfrute de las festividades navideñas. De hecho, el grueso del contingente español está acuartelado en la base Miguel de Cervantes, que desde hace unas semanas ha sido ornamentada como motivos propios de esta época del año.

Lo cierto es que, mientras una parte de los soldados desplazados realizan diariamente patrullas a pie y en vehículo, así como llevan a cabo toda clase de iniciativas con la población civil y en colaboración con el Ejército libanés, para evitar una creciente escalada de la tensión en la zona, el resto del personal castrense tiene encomendadas otro tipo de labores. Así, en algunos casos se trata de cuestiones de ámbito logístico, mientras que en otros se trata de cometidos relacionados con la propia integridad del acuartelamiento. «Mi principal misión es el control de los accesos a la base Miguel de Cervantes para garantizar la seguridad de la misma y del resto de mis compañeros, contribuyendo así a su correcto funcionamiento», apunta Carla Rodríguez Veloso, del batallón del Cuartel General.

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