Aluvión de quejas por «abusos» en los contratos de alquileres de pisos

En la asociación de consumidores Rías Baixas llevaron unos 40 casos en tres meses


pontevedra / la voz

Lo contaban recientemente desde las inmobiliarias: en Pontevedra, como en otras muchas ciudades, hay escasez de pisos para alquilar. Esto hace que prácticamente todas las viviendas que se ponen en renta acaben ocupadas nada más anunciarse -salvo las de precios desorbitados o las de condiciones de habitabilidad lamentables, que al parecer también las hay-. Que la oferta sea pequeña y la demanda grande está siendo también sinónimo de «abusos» en los contratos alquileres. Lo cuentan, por ejemplo, desde la Asociación de Amas de Casa, Consumidores e Usuarios Rías Baixas, donde señalan que en los últimos tres meses atendieron entre 30 y 40 casos relacionados con este asunto.

¿De qué tipo de «abusos» se trata? Hay casos diversos. Por ejemplo, algunas quejas vienen dadas porque se alquilan pisos «en unas condiciones lamentables, tanto que casi podrían llamarse pisos patera, y en cambio en el contrato pone que la vivienda está en perfecto estado. Si se firma eso el inquilino puede tener un problema», alerta María Álvarez, técnica de la citada oficina de consumidores. También hay quejas porque no se devuelven fianzas o por las duras condiciones para acceder al alquiler. «Como hay tantas personas a las que alquilarle cada vez se piden más cosas. Se exigen hasta cuatro meses de alquiler por adelantado y aval. Es una barbaridad, la persona que entra en el piso casi nunca puede con tanto».

Para evitar problemas, desde la oficina de Consumidores están dando pautas a las personas que acuden a informarse o a quejarse por un contrato de alquiler. Se les recomiendan cosas como fotografiar el estado del piso en el momento de rentarlo, domiciliar los pagos de las mensualidades, poner por escrito cómo se devolverá la fianza y una última cosa imprescindible: «Es importante saber si la vivienda tiene seguro. Hay que estar al tanto de ello», insiste María Álvarez.

Los fondos buitre

Estos no son los únicos problemas que se están registrando con los alquileres de viviendas en Pontevedra. También existe otro con los fondos buitre. En este caso, son familias a las que un fondo inmobiliario que se hizo con el edificio en el que residen les ha subido de golpe el alquiler alrededor de un 15 %. Algunos de los perjudicados, que viven en un inmueble de Camiño de Ferro, se acercaron hasta la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Pontevedra para pedir consejo y buscar apoyo.

Les recomendaron no aceptar la subida de buenas a primeras, informarse antes de los plazos con los que les tienen que avisar y la posible defensa que tienen ante el incremento. También les aconsejaron permanecer en contacto con los demás afectados por este asunto para hacer fuerza de forma conjunta.

Si el mercado del alquiler fuese amplio siempre se podría dejar la vivienda a la que le han subido el alquiler y buscar otra. Pero la oferta es mínima en la ciudad. Desde distintas inmobiliarias cuentan que lo normal es que cada día pasen varias familias preguntando por pisos para alquilar y que apenas tengan inmuebles para enseñarles.

Los precios, en consonancia con la demanda, también se han incrementado. Voces autorizadas del sector cifran la subida entre un 10 y un 25 % en los últimos dos años. Cada vez son más las viviendas que se arriendan por entre 700 y 800 euros al mes, algo impensable en otras épocas.

«Hai persoas vivindo en sitios terribles porque non encontran outra cousa»

Lo cuentan en la oficina de consumidores y lo dicen también las oenegés que trabajan en la ciudad: las personas con rentas más bajas son las que se llevan la peor parte ante la escasez de alquileres y la subida de los precios. Pepa Vázquez, desde Boa Vida, cuenta cómo ve las cosas: «Hai persoas vivindo en sitios terribles porque non encontran outra cousa. Temos visto casas cheas de humidade, con ventás rotas e polas que se cola todo o frío... pero moitas persoas teñen que seguir aí porque non atopan absolutamente nada. Por debaixo de 400 euros é moi difícil atopar algo decente, coas mínimas condicións para vivir dignamente».

Cuenta luego el caso de una persona que actualmente está trabajando para Boa Vida -la entidad benéfica hace contratos a personas en riesgo de exclusión, por ejemplo, para atender en su tienda solidaria-. «Esta persoa estaba vivindo nun sitio lamentable, pero sen ingresos non se podía arriscar a marchar. Agora como está traballando con nós e ten un salario pois si se foi e encontrou algo moito máis digno, onde pode vivir sen ter que pasar un frío atroz e outras penurias», explica Pepa Vázquez.

Hay ciudadanos en riesgo de exclusión social que antaño compartían viviendas. Pero con la subida de los alquileres ni quiera pueden optar por esa opción. Algunos están durmiendo en pensiones por 200 euros mensuales, pero no suelen tener derecho a cocina. «El problema es que entonces entras en el círculo de que ya vas al comedor social, ya no puedes mantenerte... ya no tienes intimidad», denuncian desde otra oenegé de la ciudad.

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