El Teucro despide a un líder

Un emocionado Dani Hernández dice adiós al equipo arropado por la plantilla y la directiva


pontevedra / LA Voz

El mejor termómetro que mide si alguien es querido es la cantidad de gente que lo arropa en su despedida. En el Teucro pasó hace un año con la salida de Quique Domínguez y ayer se reeditó con el adiós de Dani Hernández, un líder que por motivos laborales hace las maletas para irse a Santander. Acompañado por el cuerpo técnico, parte de la directiva y todos sus compañeros de equipo, el 33 azul se despidió de todos ellos y de su afición entre lágrimas. «Para mí despedirme del Teucro es difícil, de niño soñaba con jugar en uno de los cuatro grandes de Galicia y llegué a Pontevedra de juvenil, cuando el Teucro me da la oportunidad en edad muy madura, no lo dudo. Tomo la mejor decisión de mi vida y paso una de las etapas más bonitas deportivas», señaló Hernández, al que la emoción le pudo cuando recordó los ascensos, el descenso y sobre todo, la permanencia, «uno de los años más satisfactorios», señaló.

Estará en el próximo partido de Copa del Rey en casa para despedirse de su afición, un público del que alabó su capacidad para estar en los momentos cruciales. Se va para Santander y todo apunta a que en poco tiempo será uno más en las filas del Torrelavega. Allí juega su hermano. No descarta seguir «pero ya no sería en Asobal, no estoy ajeno a continuar. Si hay un proyecto que me ilusiona y pudo jugar lo haré», puntualizó.

Aunque ayer no era el momento, el club aseguró que se pondrá manos a la obra para intentar traer a dos jugadores que suplan su marcha y la de Natan Suárez, algo más polémica de lo que se supo inicialmente. Desde la directiva del club, José Ameijeiras explicó que Dani expuso su situación tras el partido contra el Alcobendas y alabó su trayectoria refiriéndose a él como «un ejemplo de persona y de deportista». Tampoco Hernández se cortó a la hora de agradecer el apoyo de sus compañeros. Citó a los presentes y recordó a figuras claves en su vida deportiva como Quique Domínguez, quien lo trajo al equipo y del que «puso mi nombre sobre la mesa. Llegué en un momento que creí que lo sabía todo y él me siguió enseñando cosas». Tampoco quiso dejar atrás a Carlos García, el que durante años fue capitán del Teucro y «un verdadero líder en el vestuario», señaló mirando a sus compañeros, que ayer lo arroparon en la sala de prensa del Municipal. No dejó atrás a ninguno. «Estas cuatro temporadas he tenido compañeros fantásticos, desde gente joven a los veteranos. Me puedo acordar de los pivotes que me tienen que sufrir, como Samu Gómez, a otros que llegaron siendo unos niños y marcharon siendo auténticos jugadorazos como Borja Méndez, también a mis compañeros de furgoneta, a Lloria, que me gustaría saber cuántos kilómetros llevamos», bromeó Hernández, que aplaudió las labores de los actuales capitanes Javi Santana y Rial.

A Dani se le hacía un constante nudo en la garganta en una lista de agradecimientos que traía escritos en un papel. Tanto el cuerpo técnico como la directiva prefirieron que ayer fuese su día. «Con el vínculo que me crea el club es muy difícil despedirme», reconocía nada más sentarse. Y si hubo alguien de quien no quiso olvidarse fue de Javier y Toño Puga «por mimarme y por quitarme años de encima».

La plantilla del Teucro aplaudió las palabras de su aún compañero hasta que entre todos abandonaron la sala de prensa. El equipo no lo quiso dejar solo en uno de los días más emotivos de su carrera, como él no dejó nunca a sus compañeros.

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