Luces más allá del deslumbramiento de Vigo

Ir a ver la decoración de la ciudad olívica es algo atractivo; pero en la comarca hay mucha Navidad


pontevedra / la voz

Comparar la Navidad de Pontevedra y la comarca, con sus luces y con su programación, con la de Vigo sería, como son todas las comparaciones, odioso. Pero es que encima resultaría tremendamente injusto. Porque el presupuesto de Vigo, de 825.000 euros, no lo maneja nadie. Ni siquiera A Coruña, que gasta en luces la mitad. Pontevedra destina 116.000 euros, siendo la cuarta ciudad de Galicia que más gasta en el asunto lumínico. Por tanto, en ningún lado habrá el deslumbramiento de Vigo. Lo que sí se puede encontrar en la capital provincial y su entorno son actividades por doquier. Algunas son ya clásicas, como el Nadalocio del Concello de Pontevedra -con la pista de hielo como protagonista- o las actividades infantiles bajo carpa que se celebraban en la plaza de España y que este año se llevarán a las galerías de la Oliva y a otros emplazamientos por determinar. Pero también hay otras citas más pequeñas, más singulares y en algunos casos con historias detrás sorprendentes, como el pazo de Barro al que unos voluntarios con más ganas que presupuesto convierten en una aldea navideña. Pasen y lean.

Precisamente, empecemos por un municipio tan diminuto como Barro que, sin embargo, hace algo grande en Navidad. Un ejército de voluntarios están actualmente decorando el Pazo da Crega -ubicado en San Antoniño, a diez minutos en coche de Pontevedra y con numeroso sitio para aparcar- para convertirlo en una aldea navideña. Ya lo hicieron el año pasado, pero en esta ocasión rizan el rizo y ofrecen una Navidad intercultural. Así, además de con los clásicos personajes navideños como los Reyes, Papá Noel o el Apalpador, los niños se toparán con figuras de la tradición vasca, italiana o de otros lugares del mundo.

De Cardecide a María do Ceo

Sigamos por otro municipio minúsculo pero con singular escenario navideño. Se trata de Cuntis, donde hay una aldea, Cardecide, con más luces que vecinos. Casi todas las casas ponen su granito de arena para que la Navidad se ilumine a lo grande. Ya está encendido. Así que para verlo solo hay que conducir hasta Cuntis y coger la carretera que va hacia el cuartel. No hay pérdida.

La ruta continúa. Y sí o sí hay que parar en Marín. Porque quienes tienen hijos saben que si hay algo que triunfa es la diversión en movimiento. En Marín, entre los numerosos actos que programa el Concello habrá un tren que permite ver el alumbrado y recorrer la localidad. Es gratuito, al igual que los hinchables y demás entretenimientos que se pondrán en marcha.

Y del ferrocarril marinense se puede pasar a la aventura sanxenxina. A saber. Este año, el Ayuntamiento, además de aumentar el gasto en iluminación y distribuirla por las parroquias, va a contar con un personaje capaz de sorprender a cualquiera. Se trata del Trasno Fantástico, que primero llegará a los colegios y luego se dejará ver por la villa turística.

Incluso los concellos más pequeños de la comarca tienen, entre sus programaciones, actos con un toque de singularidad. En A Lama, por ejemplo, el día 2 de enero hay un cuentacuentos navideño en inglés. Mientras que en Campo Lameiro el 15 de este mes estará María do Ceo con un recital para niños. Será en el auditorio a las siete de la tarde.

¿Y algo un poco más lejos?

Un viaje un poco más allá de las fronteras de la comarca permite descubrir al menos dos cosas navideñas más: el clásico belén artesanal de Valga y ese irreverente árbol navideño que puso O Grove decorado con centollos.

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