El BNG volverá a irse de rositas

La inminente aprobación del presupuesto de 2019 supondrá que el gobierno de Fernández Lores ha sorteado ese trance sin dificultades durante este cuatrienio


La anunciada aprobación del presupuesto municipal para 2019 que logrará el gobierno de Fernández Lores con la complicidad de los concejales de Marea y PSOE, quienes se abstendrán, supondrá en la práctica que el gabinete nacionalista sale, una vez más, de rositas de este trance clave. Así ha venido siendo durante los cuatro años del presente mandato. A pesar de estar en minoría y, por tanto a expensas de que la oposición mayoritaria le hubiera podido montar más de un lío. Pero lejos de eso, el BNG ha ido zafando. Solo pasó un apuro gordo en 2015 cuando se trataba de aprobar el presupuesto de 2016 y se valió de la baja de César Abal, concejal del PP quien era intervenido quirúrgicamente el mismo día del pleno -una truculencia del BNG según criticaron PP y PSOE-. De semejante modo el gobierno de Lores pudo ratificar el orzamento merced al voto de calidad del alcalde que deshizo el empate a 12. Ese fue el último susto para el BNG.

Mandato plácido

Observado el asunto con la perspectiva del tiempo transcurrido, podríamos calificar este cuatrienio del regidor nacionalista y equipo como el más plácido de los cinco que lleva Miguel Anxo Fernández Lores al frente del ayuntamiento pontevedrés. Comparando situaciones, a Lores le dieron más quebraderos de cabeza los gobiernos de coalición con el PSOE, especialmente en las dos etapas con Tere Casal de vicealcaldesa, donde la distribución de los dineros para inversiones tenía que repartirse, del mismo modo que el posterior protagonismo político y rentabilidad política de cada obra.

La aprobación del presupuesto anual es un Rubicón fundamental que se debe vadear para apuntalar la gestión de cualquier concello porque predetermina los criterios de inversiones y gasto durante cada ejercicio. En mandatos anteriores, el PSOE rascó parcelas importantes del capítulo de inversiones para acometer muy diversas actuaciones, incluidas reformas urbanas como las efectuadas en Salgueiriños, avenida de Lugo y diversos enclaves del centro histórico. En contraposición, durante este período 2015/2019, el gobierno municipal pontevedrés ha logrado ir sacando cada presupuesto anual sin apenas modificaciones. Los tres últimos -incluido el que se aprobará dentro de unos días- con cesiones veniales que no han afectado a la línea medular de las inversiones programadas para cada ejercicio.

El precio a pagar

Cuando el próximo viernes 14 se apruebe el presupuesto municipal en sesión plenaria de la corporación local, terminaremos de visibilizar el asunto. Será cuando escuchemos los argumentos finales que razonan las abstenciones anunciadas por los tres ediles del PSOE y los dos de Marea. Si bien ya hemos tenido un anticipo suficiente en estos días previos con las explicaciones ofrecidas por los respectivos portavoces de ambos grupos municipales. De modo que la cuestión de cuál es el precio a pagar, se puede decir que ya está bastante respondida.

Marea Pontevedra posibilitará por tercer año consecutivo que el equipo de Fernández Lores saque adelante el orzamento. Desde que a finales de 2016 otorgó su abstención a cambio de varios compromisos, entre ellos, la pretendida «renta social» para personas en riesgo de pobreza, Marea ha quedado atrapada en una telaraña. Por un lado, sigue aguardando a que se materialicen sus exigencias, demoradas una y otra vez con diversos pretextos sin que el Concello haya atendido las políticas exigidas por Luis Rei y Carmen Moreira. Por otra parte, los concejales de Marea Pontevedra no pueden asfixiar a Lores porque en Santiago, el compañero Martiño Noriega necesita del apoyo de los concejales del BNG para sacar el presupuesto que propone Compostela Aberta.

Por su parte, el PSOE se presta a abstenerse por segundo año consecutivo a cambio de pequeñas cesiones del gabinete municipal que suman apenas 300.000 euros que suponen pecata minuta en un capítulo de inversiones de 12 millones de euros. De esa cantidad, una tercera parte ni siquiera será para obras sino para incrementos salariales a los funcionarios municipales.

Costes electorales

Veremos cuántos compromisos adquiridos con Marea y PSOE cumplirá el gobierno de Miguel Anxo Fernández Lores en los cinco meses escasos que le quedarán al mandato cuando volvamos del parón navideño. Si me atengo a la experiencia de los ejercicios anteriores, ninguno. Por eso hay otra parte de la ecuación que será de resolución más tardía. Podemos formularla a través de las siguientes preguntas: este nuevo apoyo al BNG ¿qué consecuencias electorales tendrá? Y ¿sobre todo para Marea como para el PSOE?

La respuesta queda diferida al 26 de mayo. Pero cabe suponer razonablemente que ambos partidos van a tener que hacer un sobreesfuerzo de explicación al electorado pontevedrés para evitar la sensación de que los votos que reciban terminarán finalmente mimetizándose con los del Bloque. Partiendo de que tanto los de Tino Fernández como los de Luis Rei dicen que apoyan ahora al BNG con la pinza puesta en la nariz y que tienen el propósito de invertir la actual correlación de fuerzas en el consistorio y hacer gravitar sobre sí mismos un futuro gobierno municipal coaligado y de izquierdas.

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