Pontevedra retiene el tirón turístico en otoño

El rural y la cultura refuerzan su atractivo para los visitantes en los meses fríos del año

Otoño en A Barosa Otoño en A Barosa

pontevedra / la voz

Ocres y amarillos han tomado ya los bosques pontevedreses y un sol que alumbra menos horas avisa del imparable camino hacia el invierno. Son los meses fríos del año, cuando el turismo de sol y playa busca otros destinos. Y, sin embargo, vale la pena visitar Pontevedra. Es cierto que difícilmente encontrará días para poner una toalla en Silgar, pero la comarca tiene múltiples posibilidades que ofrecer. Todo es cuestión de explorarlas.

Esta es una estación idónea, en días sin lluvia, que también los hay, para recorrer el interior y aprovechar las rutas de senderismo que existen en la práctica totalidad de la comarca. Hay que tener cuidado si se va al día siguiente de un temporal, porque es previsible que los ríos estén crecidos y corten el paso de los senderistas, pero en circunstancias normales sí se pueden conocer. Los concellos ofrecen información sobre estas rutas y también las asociaciones culturales y ecológicas de cada municipio. La naturaleza se comporta de una forma muy diferente al verano y si le gustan las setas, este es el mejor momento de buscarlas, bajo la tutela de un experto.

En el entorno de Pontevedra existen dos parques multiaventura, que abren todo el año y permiten una experiencia única tanto a pequeños como a mayores. Están en Cadro, en Marín, y en Atalaia, en Cerdedo-Cotobade. Son ejemplos del turismo forestal y de entretenimiento que no dejan de sorprender a los que se atreven a probar. Y también hay varios establecimientos de paint-ball para jugar en grupos de amigos. Los jóvenes, especialmente, disfrutan mucho con esta clase de actividades.

Si le gusta recorrer el monte, puede hacerlo de tres formas: a pie, en bici o a caballo. Esta última opción se puede concertar en los distintos centros de hípica que existen en la comarca. Algunos tiene tanta calidad suficiente como para ganar premios en certámenes internacionales como el galardón a Hípica Amazonas en el Campeonato Mundial de Pura Raza Española, celebrado esta semana en Sevilla.

En el litoral, hay un escenario que merece la visita. Se trata de A Lanzada, donde los aficionados al surf y deportes afines encuentran un espacio inigualable.

Muchos establecimientos hoteleros abren todo el año en la comarca. En Sanxenxo, por ejemplo, es posible estar cómodamente dentro de un hotel en un spa, totalmente ajeno a las oscilaciones diarias del termómetro en la calle. Y si le gusta la gastronomía, Pontevedra mantiene un número tan elevado de restaurantes abiertos como para que sea difícil escoger. El marisco también está bien en otoño. Acaba de abrir la temporada de la centolla y del buey, por ejemplo, así que seguro que estos platos figuran prominentes en muchos menús de los restauradores.

Las bodegas de O Salnés han dejado muy atrás la vendimia, pero la producción de vino es un proceso largo y, tanto si se viene de fuera como si se es residente de todo el año, un buen albariño anima el paladar de cualquiera. En algunas de estas bodegas también se pueden concertar visitas a las instalaciones.

En el ámbito cultural, destaca el Museo de Pontevedra, donde se guardan algunas de las mejores colecciones históricas y artísticas del noroeste de España. Otra propuesta de interés se encuentra en el Museo Massó de Bueu, con una impresionante selección de piezas históricas marítimas y naturales. Otros lugares imprescindibles para visitar en invierno son el castillo de Soutomaior, con su bosquecillo contiguo, y los jardines del pazo de Lourizán, en Pontevedra.

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