Medio siglo de la quiniela del granate Batalla

Nuevo capítulo del serial «Diario del 68»


Como si de un guion de cine se tratase, aquel 3 de noviembre de 1968 el Pontevedra, en sus años de gloria en Primera, visitaba al Zaragoza en un partido que cerraba la jornada y al que llegaba en una cómoda posición en la tabla. Y el azar quiso que Batalla tuviese una quiniela en la que, a falta de ese duelo que tenía asignada una «X», había logrado trece aciertos. Una coincidencia que el propio jugador, con la máxima inocencia, no dudó en desvelar en el descanso a Matías Prats Cañete, que entonces comentaba un partido que fue televisado.

El partido comenzó con un gran Pontevedra, que en la primera mitad logró adelantarse. Y ya en la segunda, el 0-2 parecía sentenciar el encuentro. Sin embargo, en los últimos siete minutos, el Zaragoza recortó distancias con un disparo lejano que Cobo no logró detener. Y antes de concluir el duelo, Bustillo anotó el empate pese a las protestas por un supuesto fuera de juego. Un resultado que, pese a hacerles perder un punto, supuso un buen pellizco para el central catalán del Pontevedra.

Tras tan afortunada coincidencia, Batalla fue protagonista durante días de un caso que, lejos de despertar rechazo, se quedó en jocosa anécdota. Y esto fue así, en gran medida, por la naturalidad con la que asumió la coincidencia. El zaguero catalán, que percibió algo más de un millón de pesetas de premio, no dudó en hablar del caso con los medios. E incluso en La Voz de Galicia del 6 de noviembre, tras explicar que fue su esposa la que cubrió la quiniela «a su gusto», anunció que pagaría la prima de victoria a sus compañeros como si hubiesen ganado. Una situación que hoy se hubiera vivido con menos naturalidad.

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