El número de personas sin hogar en Pontevedra se eleva hasta la veintena

La mayoría pasa las noches en la calle, como pudieron constatar Xunta y Cruz Roja


pontevedra / la voz

Veinte. Esas son, según un estudio elaborado recientemente por la Xunta y Cruz Roja, las personas que viven sin hogar en Pontevedra. La mitad, directamente, no tienen ningún tipo de residencia, salvo lugares de emergencia como los albergues. El resto, aunque sea de forma esporádica, hacen uso de pensiones, centros de alguna institución o de alojamientos temporales. Pero tanto a unas como a otras se las considera sin hogar. Que sean veinte no es, ni de lejos, una buena noticia. No en vano, hasta hace poco, tanto Concello como oenegés calculaban que la cifra de indigentes en Pontevedra se situaba en torno a las quince personas.

Basta con echar un ojo por la ciudad para ir descubriendo los lugares donde viven estas personas. Lo hacen en cajeros, en bancos o en plena acera -ocurre, por ejemplo, en Sagasta-, dentro de vehículos destartalados -en el entorno de Pasarón-, en huecos de túneles o puentes -como por ejemplo en la subida hacia Valdecorvos desde Xosé Malvar- o montan campamentos de chatarra, como en Mollavao.

Hay un dato del estudio hecho por Xunta y Cruz Roja que llama la atención. En el conjunto de Galicia, un 23,4 % de los indigentes entrevistados dijeron que pasarían esa noche en la calle. En el caso de Pontevedra el porcentaje se eleva hasta el 60 %. Buena parte de esas personas acuden al comedor social de San Francisco, aunque a muchas cuesta convencerlas para que vayan.

El SOS del banco de alimentos surtió efecto y hubo donaciones de leche y cacao

Hace dos semanas, el banco de alimentos de Pontevedra -que surte de productos básicos a numerosas instituciones como los comedores sociales de Pontevedra y Marín o a algunas delegaciones de Cáritas­- lanzó un SOS. Su responsable, José Luis Doval, señalaba que habían agotado casi todas las existencias de productos básicos, tales como leche, cacao y galletas, y que la situación estaba muy complicada para poder hacer el reparto mensual salvo que llegasen donaciones. La petición de auxilio ha surtido efecto. Y, aunque todavía hay carestía, al menos se podrán hacer los paquetes mensuales con relativa normalidad.

Doval explicó ayer que hubo varias donaciones de leche por parte de particulares. Asimismo, una empresa láctea de fuera de la comunidad les llamó para indicarles que les mandaría varios palés. El objetivo es juntar los 5.700 litros que se necesitan cada mes para abastecer a las 42 agrupaciones a las que se ayuda.

Una conocida empresa alimenticia también se puso en contacto con el banco para donar una importante cantidad de cacao. Y otra más, con sede en el polígono de Ribadumia, les anunció que pone en marcha una recogida de alimentos entre sus trabajadores y luego donará lo que junte.

Doval señala que, con estas previsiones, el reparto de noviembre está relativamente salvado. Indica que habrá que seguir buscando alimentos para repartir a principios del mes de diciembre. A partir de ahí, el panorama será más tranquilo. No en vano, en el mes navideño tendrá lugar la tradicional operación kilo, donde se juntan muchos víveres.

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