La poetisa que escapa del mundo en una isla

María del Carmen gago Florenti encontró en A Illa das Esculturas su lugar en el mundo. Ahí es donde se inspira y donde se evade


pontevedra / la voz

Medianoche de un día cualquiera. La periodista escribe un mensaje a María del Carmen Gago Florenti, escritora, pintora, cantante, crítica de arte, conferenciante y torbellino cultural proponiéndole una entrevista. Gago contesta horas después, en plena madrugada. Y vuelve a escribir otro mensaje más tarde, a intempestivas horas. ¿No duerme? No. Al menos no todas las noches: «No me dan las horas del día, cuando estoy escribiendo puedo pasarme madrugadas en vela para terminarlo. Soy muy intensa», dice entre risas. Habla así tras la noche sin dormir, y tras haberse presentado de punta en blanco, con buen humor y amplísima sonrisa a la entrevista a media mañana. Aparenta tremendamente feliz pese al insomnio. Y lo corrobora ella misma: «Hay muchas cosas por las que estar feliz. En la vida siempre hay algún problema, claro que sí, pero también hay muchas alegrías», dice.

Se nota que está acostumbrada a contar. No le cuesta poner en marcha la mente para hacer un delicioso viaje por su niñez. y juventud. Nació en Oviedo y en su habla aún guarda algún deje asturiano. Hubo dos cosas relacionadas con su padre, «su santo y seña en la vida», que la marcaron desde niña. Él leía y escribía y ella pronto empezó a hacer lo mismo. Devoraba a los clásicos y escribía lo que le salía del alma. Además, su padre era ferroviario, así que eso hizo que Mari Carmen viviese en distintos sitios. Cuando era jovencita, su familia se mudó a O Barco de Valdeorras. Ella se quedó unos años estudiando en Llanes y luego se instaló también en las tierras ourensanas. Trabajó como secretaria y empezó a moverse en los círculos culturales de la comarca de Valdeorras, organizando encuentros de poetas, acudiendo a todo cuanto acto se hacía y, también, publicando ya en prosa y poesía desde los ochenta.

Fue el amor el que la hizo desembarcar en Pontevedra a principios de los noventa. Llegó enamorada de su marido. Y sigue estándolo. «Parece increíble, pero siento la misma ilusión de entonces. La verdad es que sí», dice con sonrisa. Pero a ese amor se le sumó otro: «Me gusta muchísimo esta ciudad, me siento muy querida y arropada», confiesa.

Ocho libros editados

En Pontevedra tuvo lo que tanto esperaba, como ella misma escribe en su último libro, titulado

Bajo otra mirada

: «Hace años te esperaba/con la misma paz que da el crepúsculo./Acariciaba el perfil de mis montañas/con los dedos prensiles del alma,/y dibujaba en mis sueños tu sonrisa». Era a su hija a la que esperaba. Y su hija llegó para llenarlo todo. Habla de ella con la misma sensibilidad con la que escribe, cuenta que gracias a esas horas de insomnio nocturno sacando letras de su cabeza pudo pasar los días cuidándola, acompañándola en su niñez hasta que empezó a volar sola. Lo hizo sin dejar de lado una intensísima actividad cultural. Mari Carmen es presidenta de la Asociación Artística Cultural de Pontevedra, pertenece al grupo de poesía Amistad, participa también en Amancay, una agrupación poético-musical. Y, además de todo ello, le roba horas al tiempo para la pintura.

Dice que escribe por evasión, por placer y porque no podría hacer otra cosa. Lo hace en casa, en su rincón del ordenador. ¿Y la inspiración? Esa suele venirle en cualquier parte. Pero tiene un lugar fetiche en el mundo. Nada menos que una isla: «Mis amigos se ríen cuando les digo que estoy en mi isla... pero no hablo en broma, siento que es mi isla. En A Illa das Esculturas de Pontevedra encontré el lugar perfecto para evadirme, para inspirarme. Me parece increíble que en un sitio tan próximo a la ciudad se pueda desconectar tanto, es como si me fuese del mundo sin tener que salir de Pontevedra», explica Mari Carmen entre risas.

Se le pregunta por el futuro y el optimismo sigue invadiendo sus palabras. Se ve como su padre, que jamás dejó de escribir. Luego, vuelve al presente, a las cosas que la hacen feliz. Habla de sus lecturas, de que repasa a los clásicos a menudo y también se pierde en novelas como Origen, de Dan Brown. Le agradece a los Beatles haberla empujado a aprender inglés. Completó hasta quinto en la escuela de idiomas y ahora va a por el italiano. Mientras tanto, su pluma hierve. Va por la octava publicación, ora en poesía ora en prosa, amén de colaboraciones periodísticas. Viendo el resultado, su insomnio está más que justificado.

Sus publicaciones. Su último libro es Bajo otra mirada. Antes, escribió obras como Luna de invierno bajo los cielos del norte o, como dramaturga, firmó San Roldán y las moras.

De la música a la pintura. También pinta y colabora con distintas agrupaciones musicales. Asimismo, es crítica de arte.

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