Mollavao se plantea la autodeterminación

Amenazan con plantear una consulta al vecindario como respuesta a la inacción del Concello, que les prometió en junio del 2017 una reforma integral del barrio


Mollavao se plantea la autodeterminación. Si en los meses que restan hasta los próximos comicios municipales el Concello de Pontevedra no acomete las mejoras que el vecindario demanda desde hace años, aprovecharán la cita electoral de mayo del 2019 para plantearse semejante posibilidad. Así se lo han comunicado ya al gobierno municipal del BNG, que alucina por colores, como refleja la reacción que tuvieron dos de sus concejales.

Ocurrió el miércoles pasado. Durante una reunión en el Concello. Anabel Gulías y Demetrio Gómez Junquera analizaban con un grupo de vecinos el atasco en la ejecución de la anunciada reforma urbana que Mollavao reclama. Una actuación urbanística que se aguarda desde que se les anunció por César Mosquera un proyecto de actuación integral en el barrio que se presupuestó inicialmente en tres millones de euros. Transcurridos dieciséis meses, las actuaciones se reducen a una eliminación de barreras arquitectónicas en un tramo de aceras en Rosalía de Castro y en una limpieza de maleza…

Los representantes de Mollavao sí, la plataforma reivindicativa que se generó para vehiculizar sus demandas, ha decidido que si el Concello no espabila en los siete meses y pico que quedan para el 26-M, propondrán al vecindario si merece la pena que Mollavao siga formando parte del municipio de Pontevedra…

Conste que no es la primera vez que se formula la ambición de independencia, trasladada incluso a un divertidísimo vídeo (Mollavao, república independiente) obra de mi colega y amigo Nacho Limetre, que se puede visionar por YouTube. La ironía barniza la decepción de cuantos viven en un barrio territorialmente conectado al centro urbano, pero urbanísticamente alejadísimo del modelo de cidade tan celebrado.

Más que un PowerPoint

En la reunión del miércoles, los representantes vecinales de Mollavao le pidieron tanto a Anabel Gulías como a Demetrio Gómez Junquera que hicieran llegar a César Mosquera -quien eludió entrevistarse con los vecinos y delegó en los concejales citados- que permitiese que Mollavao también forme parte del paraíso de ciudad del que hablaba el rotativo británico The Guardian hace unas semanas.

En Mollavao suspiran por que se materialice el paquete de actuaciones que supondrían una reconversión del barrio. Es decir igualarse a los estándares que por ejemplo tiene la calle Rosalía de Castro en aceras, mobiliario urbano y calmado de tráfico. Es decir prolongar ese tratamiento a la siguiente parte de Rosalía de Castro, o lo que lo mismo, al tramo de la carretera PO-546 que va desde la rotonda con la avenida María Victoria Moreno hasta el puente del tren.

En Mollavao no olvidan que desde el 21 de junio del 2017 que les fue anunciada por César Mosquera toda esa batería de actuaciones, solo tienen un PowerPoint. Ni siquiera el Concello ha empleado una partida de 100.000 euros que aparece consignada en los Presupuestos Municipales de este año, a propuesta del concejal socialista Iván Puentes que debería haber servido para sufragar el proyecto técnico y las primeras actuaciones.

El argumentario defensivo del gobierno municipal consiste en excusar la ausencia de actuaciones en Mollavao en base a terceros: Costas, Xunta o el Banco Santander… Sin embargo el ejercicio de disculpas se ahoga en las evidencias. Desde junio el Concello tiene transferida por la Xunta la competencia sobre la carretera, lo que permitiría haber desarrollado ya una parte de la actuación. Del mismo modo que también el Concello ya tiene reconocido por Costas derecho de actuación sobre la parcela de los circos, cuyo aseo ya podría haberse acometido sin condicionarlo a futuras actuaciones. En cuanto a la pretendida compra de la parcela de la antigua Malvar Construcciones, que el Concello barajaba, no se percibe tensión reivindicativa ni auténtico interés del Ayuntamiento en esa operación, toda vez que las negociaciones con la inmobiliaria Altamira, del Grupo Banco Santander, se encuentran en estado catatónico.

Sarampión reivindicativo

Lo cierto es que la presión de Mollavao sobre el Concello está, además, enraizada en una dinámica reivindicativa que a pocos meses de las elecciones, se expande cual sarampión. Es el momento de apretar a las instituciones para arrancar obras comprometidas o frenar aquellas que no se desean.

En esta misma semana hemos vivido sendas situaciones antagónicas. Los vecinos de Cerponzóns claman por la ejecución de la variante de Alba, de apenas un kilómetro de longitud, cuyo trazado va por el tercer diseño, mientras se incrustan camiones en el gálibo del puente del ferrocarril y los peregrinos se juegan la vida por la ausencia de aceras en el tramo del Camino Portugués que transcurre por allí, a través de la carretera autonómica PO-223.

En cambio, en Lourizán aguardan que el veto del Ayuntamiento de Pontevedra, mediante la declaración unánime que la Corporación acordó en el último pleno, sirva para frenar el propósito de ampliar la Estación Depuradora de Aguas Residuales de Praceres que propone la Xunta de Galicia. Los vecinos de Praceres no se terminan de fiar ni del BNG ni del PP pues sospechan que manejan un doble discurso. Sustentan sus suspicacias en los silencios que unos y otros mantuvieron en meses anteriores, solo roto ahora por la presión vecinal.

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