La solvencia de la madurez

Con 38 años, Davor Cutura es el máximo goleador y el alma del Teucro


pontevedra / LA Voz

Davor Cutura habla quitándose mérito. A sus 38 años es el alma del Teucro, juega ese papel de líder que solo puede dar la veteranía bien entendida. En un equipo marcado por la juventud, el jugador serbio se ha reivindicado como máximo goleador con 25 tantos en cuatro partidos, de los que diez entraron en el último encuentro ante el Ademar. Una molestia en el muslo derecho le impidió jugar ante el Anaitasuna, pero reapareció en casa como si de una venganza se tratase. Lo marcó casi todo. «Quizás es responsabilidad del veterano tirar del equipo, pero aquí cada uno intenta cumplir su rol y trabajar por un objetivo común», explica el jugador serbio, que regresó a Pontevedra este año después de 13 temporadas lejos de la ciudad. Se saca mérito con las palabras, pero los números ratifican su presencia en la pista. Tiene una efectividad del 69%, pero él asegura que el miércoles fue su tarde, como la semana anterior había sido la de Moyano, que con un 79% suma 15 goles en este arranque liguero.

Lo que diferencia a Cutura del resto de sus compañeros es la experiencia que tiene en la pista cosechada después de muchos años en la élite del balonmano. Jugó en el Arrate, Granollers, Benfica y las últimas experiencias internacionales en Catar y Francia. Renunció a su vida en Limoges para contribuir al proyecto del Teucro. Y vaya si lo está haciendo. «Se espera de mi que tire del equipo y que destaque, pero se nota que hemos ganado en confianza», señala.

Cutura priorizó su vida familiar y dejó de lado la económica al optar por regresar a Pontevedra. No se arrepiente. Ni él, ni el equipo. Todo lo contario. Y eso que apenas tiene tiempo de disfrutar de su familia. Juega con el primer equipo y entrena a los niños de la categoría infantil, si a eso se le suma los fines de semana de competición, la palabra agotamiento está a la orden del día. Sin embargo, Davor reconoce que «cuando ganas todo duele menos». Tras la victoria del Ademar constata una mejoría en el equipo, pero todavía hace falta mucho recorrido.

El pasado miércoles gastaron el doble de energía que el rival para poder ganarle y parece que ese es el sino de los azules si quieren conservar su plaza. «Somos un equipo humilde y muy joven, que nos vaciamos física y emocionalmente para poder ganar», concluye el serbio, que reconoce que el proyecto del Teucro, en el que se involucra desde la base, tiene jugadores de futuro. «He venido para disfrutar y lo estoy haciendo, pero sobre todo estoy aquí por un club que tiene que mejorar desde abajo y traer más gente al pabellón», explica Cutura sobre un proyecto que le ilusiona. En el último partido había 700 espectadores, pero él sueña con doblar esa cifra gracias al espectáculo sobre la pista. Ahora están obligados a seguir la senda ya marcada.

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