La vigilancia del monte por parte de voluntarios llega a varias parroquias

Además de en Barro, también salen de patrulla en sitios como Verducido o Cerponzóns


pontevedra / la voz

Este verano, afortunadamente, los incendiarios parecen haberle dado una tregua a la comarca de Pontevedra. Pero, tras lo ocurrido el año pasado, cuando en un fin de semana de octubre ardió de forma descomunal, nadie está tranquilo. Es más, ayer, distintos comuneros pontevedreses señalan: «Ahora estamos no período no que hai que estar máis alerta porque despois de todo o verán a terra está seca e se lle prenden lume... pode ser terrible». Quizás por eso las patrullas de voluntarios para vigilar el monte se han ido extendiendo a distintas parroquias. A mediados del verano eran los comuneros de Barro y miembros del club Trazión Catro los que indicaban que habían empezado a hacer rondas nocturnas para tener controlado el monte. Y ahora también empezaron a hacer lo propio en parroquias pontevedresas como Verducido o Cerponzóns.

En Verducido, hace unos días hubo tres focos de fuego forestal. Los comuneros y demás voluntarios estaban a pie de monte y no daban crédito: «Apagábase un e empezaba outro, foi algo tremendo. A partir de aí establecemos vixilancias, como xa fixeramos en anos anteriores, porque canta máis presenza de xente haxa polo monte máis difícil será que lle prendan lume», indicaba el presidente de la comunidad de montes, Marcos Rey. Desde Cerponzóns, contaban algo similar: «Despois do lume que houbo eses días estivemos vixiando e agora intentaremos manternos no monte, polo menos as fins de semana», decía el presidente de los comuneros, José Manuel Romero.

En otros lugares no hay patrullas propiamente dichas, pero no le quitan ojo al monte en esta época. Un caso singular es el de Salcedo, donde los comuneros están mañana, tarde y noche al pie del cañón: «Aquí gústanos pisar o monte continuamente, e a maiores temos máis de mil militares que corren por aquí e andan polo monte todos os días Poden plantarlle igual, pero polo menos darémonos conta rápido», contaba ayer Fernando Pintos, que preside la comunidad.

El eucalipto rebrota de forma «imparable» en Ponte Caldelas

Ponte Caldelas fue el municipio de la comarca de Pontevedra más castigado por la ola de incendios de octubre del 2017. En cuestión de horas el municipio ardió por los cuatro costados y la imagen negra que ofrecía el 16 de octubre era desoladora. El Concello tomó la decisión rápidamente de actuar para evitar riadas. Se echó paja, se hicieron repoblaciones... Hasta ahí, todo fue bastante bien. La gran pena es lo que ocurre ahora. Lo contaba ayer, desde Chaín, José Cal, presidente de los comuneros: «É desolador ver como rebrota o eucalipto. Esta especie é oportunista e agora mesmo está imparable nestes montes. En todos os sitios nos que ardeu se ve como está rebrotando por todas partes», se lamentaba.

Pese a quedar calcinada gran parte de la masa forestal, en Ponte Caldelas también siguen ojo avizor con el monte. No en vano, podría volver a arder en zonas ya quemadas o en algunas próximas que se salvaron.

Las brigadas municipales, inmersas en el desbroce de fincas y caminos

De los quince concellos de la comarca pontevedresa, un total de ocho tienen brigadas antiincendios en convenio con la Consellería de Medio Rural. En algunos casos, como el de Cerdedo-Cotobade, se cuenta incluso con dos cuadrillas. ¿Qué hacen estos trabajadores? Su prioridad, lógicamente, es acudir a los incendios si estos se producen. Es más, están obligados a ir a los fuegos forestales para los que se les requieran aunque estos no se produzcan en el municipio por el que fueron contratados. Ayer, el alcalde de Cuntis, Manuel Campos, contaba que los trabajadores de la brigada, además de lidiar contra las llamas en focos registrados en Arcos o Mesego, también tuvieron que salir fuera de los límites cuntienses en alguna ocasión este verano.

De todas formas, como está siendo un verano relativamente tranquilo en cuanto a incendios, las brigadas se dedican prácticamente al 100 % a desbrozar, tanto fincas públicas como caminos. Así lo contaba ayer el alcalde de Caldas, Juan Manuel Rey: «Témolos en distintas fincas de propiedade municipal que necesitabamos que se limpasen. É moi importante contar con esta cuadrilla nos meses de verán». Algo similar opinaba su homólogo en Cotobade, Jorge Cubela: «Están as dúas brigadas totalmente implicadas na limpeza, é algo moi útil».

Más allá de las brigadas, los concellos reconocen que no dan abasto con los expedientes para que se limpien las fincas privadas. Indican que se trata de trámites muy farragosos y que se dilatan en el tiempo, para desesperación de muchos vecinos.

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