pontevedra / La Voz

Partía como favorito antes de saltar a aguas del Lérez y 5 horas, 47 minutos y 47 segundos después cruzaba la meta en Pontevedra para ratificar las expectativas con las que salía, la de convertirse en campeón de España de triatlón de larga distancia. Tres cuartos de hora después entraba Saleta Castro (6.34.36), la pontevedresa tuvo que conformarse con una brillante segunda posición por detrás de la catalana Anna Noguera, que revalidaba el título conseguido el año pasado en Ibiza con un tiempo de 6 horas, 25 minutos y diez segundos.

Mucho calor y fuertes rachas de viento en el tramo de bicicleta por Verducido dificultaron una prueba a la que el corredor gallego llegaba «más que contento con la marca, pero me hubiese gustado haber acabado un poquito más entero porque en 15 días tengo un Ironman». Rodríguez esperó todavía sobre la lona azul de la meta por su pupilo, el estradense Cristóbal Dios (5.58.16), que se quedó a cuatro minutos del bronce. Con un aspecto más derrotado, ambos abandonaron la pista para el control antidopaje.

Rodríguez reconocía la dureza del trazado que se hizo especialmente complicado por las condiciones meteorológicas. «El recorrido es duro y las condiciones fueron aún más duras, hicieron la bicicleta más lenta y después, en el tramo a pie con el calor y el viento, hemos sufrido mucho en los últimos kilómetros», reconocía. Y es que el reloj se acercaba a las tres de la tarde cuando los primeros clasificados de la categoría masculina llegaban a las instalaciones del Centro Galego de Tecnificación Deportiva (CGTD) donde además de la meta estaba la zona de transición de la bicicleta a la carrera a pie. Rodríguez sacó una ventaja de tres minutos sobre el segundo clasificado, Ander Okamika y casi seis sobre Pello Osoro, bronce en el campeonato nacional.

Prueba de la dureza del recorrido es que la pontevedresa Saleta Castro, que agradeció el apoyó de la ciudad durante todo el recorrido, explicó que «en lo único que podía pensar era en llegar a la meta como fuese, no me importaba la posición». Tanto en la mente de Saleta como en la del actual campeón, Gustavo Rodríguez, está el poder participar el próximo año en el Mundial de Triatlón, que organizará Pontevedra. La de ayer era la prueba de fuego, el test que le permitía conocer las debilidades y las fortalezas de un trazado, que superó el examen. La ciudad respondió al evento, que desde el jueves mantiene restricciones de tráfico y apenas hubo complicaciones.

Con la victoria de ayer, el tudense Gustavo Rodríguez tacha un casillero más en su lista de objetivos, que ahora se amplía a buscar la plaza para el Ironman de Hawaii.

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Oro para Gustavo Rodríguez y Saleta Castro, subcampeona