Casi 200 alertas para retirar nidos de gaviotas

La empresa que hace el control de las aves quitó estos meses 250 huevos y 50 pollos así como 600 palomas

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pontevedra / la voz

Cuando se oye un estruendo de copas rotas en una terraza de Pontevedra o de cualquier otro municipio a pie de litoral nadie mira ni hacia el camarero ni hacia a los clientes. El problema suele estar en el aire. No en vano, palomas y gaviotas rompen vasos y demás cristalería por doquier en su intento por hacerse con las tapas de las mesas. La pesadilla de las aves sigue para los hosteleros. «No podemos con ellas», se oye en los bares pontevedreses. Pero es cierto que las sucesivas campañas para controlar estas especies sí dan resultados en otros ámbitos. Por ejemplo, hay menos nidos en los tejados.

La empresa Larus Control lleva cinco años controlando la natalidad de las gaviotas y retirando palomas en Pontevedra. Y sus datos son elocuentes. En esta última campaña, que empezó en mayo y está a punto de terminar, atendió un total de 180 alertas vecinales para retirar nidos de gaviotas. Se sacaron entre 200 y 250 huevos, aunque las cifras tienen que afinarse cuando se haga el recuento final. Asimismo, se retiraron también 50 pollos.

Juan José Fraga, desde Larus Control, explica que las gaviotas únicamente pueden ser retiradas cuando son pollos o huevos. «No se pueden sacar ejemplares adultos, y las gaviotas pueden vivir muchos años, hasta unos 40, con lo cual es lógico que siga habiendo una población enorme. Aún así los resultados están siendo muy buenos tanto en Pontevedra como en Marín y se ve en el hecho de que cada vez hay que retirar menos huevos».

No solo son las gaviotas. El Concello de Pontevedra también lleva ya varios años tratando de controlar la población de palomas, sobre todo en el centro histórico de la urbe. En este caso sí puede efectuarse la retirada de ejemplares adultos. El año pasado se sacaron unas 600 y se cree que la cifra con la que terminará esta campaña será prácticamente idéntica.

«Es una práctica inconsciente»

Juan José Fraga tiene claro lo que no debería hacerse para evitar la proliferación de palomas y gaviotas: «Lo de darles de comer maíz en la plaza de A Ferrería o en cualquier otro lado es una práctica inconsciente. Además de que eso hará que haya más ejemplares, muchas veces las palomas se posan en las manos de los niños y les pueden transmitir enfermedades. Desde luego, no es una práctica recomendable».

Las campañas de control se realizan todos los años y duran alrededor de cuatro meses. Se hacen coincidir, lógicamente, con las épocas de mayor cría.

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