Dos promesas en el país nipón

Las deportistas del CGTD Elena Andreu y Ana Carbón están estos días en Japón mejorando sus capacidades antes de viajar al Europeo


pontevedra / La Voz

Descuelgan el teléfono desde Japón. Hay siete horas de diferencia con Pontevedra. Mientras aquí se regresa del café de media mañana, en Shizuoka, a dos kilómetros de Tokio, Elena Andreu y Ana Carbón están a punto de sentarse a cenar. Atrás queda una jornada maratoniana dedicada al bádminton. En pocas horas arrancará la siguiente. Estas dos deportistas del CGTD aprenden en el país nipón otra forma de juego para que cuando viajen al Europeo de Estonia o al Mundial Júnior estén en las mejores condiciones. «Aquí tienen un juego diferente, se juegan puntos largos y muy físicos, el estilo japonés es distinto al asiático y europeo, nos viene bien venir por la humedad, nos requiere un esfuerzo físico mayor», explica Elena Andreu, una catalana «adoptada» por Pontevedra para despuntar en esta disciplina.

La barcelonesa comparte pista con Ana Carbón, de A Estrada. Ambas son casi invencibles en dobles y muy temibles en individuales. Andreu se vino hace dos años a Pontevedra para hacer el tándem perfecto con su actual pareja. «A Elena la trajo el entrenador con vistas para que jugásemos en dobles, tenemos mucha compenetración, sabemos donde estamos en la pista y que golpe tenemos», explica Carbón, que cumple cinco años en el CGTD bajo la tutela de Rafa Vázquez.

Son dos promesas en la pista y en los estudios. Entrenan más de cinco horas al día y en un mes lo compaginarán con sus estudios. Elena empezará el grado de Administración y Dirección de Empresas, mientras Carbón hará Medicina. «A veces en los días que tienes exámenes, entrenas mucho y además duermes pocas horas, piensas en tirar la toalla, pero son solo dos segundos y ya se te pasa la tontería», explica Ana, que este año tiene una doble cita internacional en el Europeo y el Mundial. Su compañera Elena suma a este periplo los Juegos de la Juventud, que se celebrará en octubre en Argentina, pero el objetivo de ambas está en las Olimpiadas. «No sé si llegaré al 2020, pero espero estar en el 2024», explica Andreu, que este año jugará cedida en el Ravachol, aunque a las competiciones internacionales acude bajo el equipo de A Estrada.

Salto a absoluta

Todavía compiten en categoría júnior, pero en los próximos meses empezarán a salir con la absoluta para coger experiencia. «Quedan meses y años de mucho entrenamiento, para mi ir ahora a Buenos Aires y al Mundial es lo máximo porque podré ver cómo es mi nivel en relación al resto», explica Andreu, que empezó de niña jugando al tenis hasta que con 12 años vio que regresaba triste de entrenar y decidió cambiar esa disciplina por el bádminton. Ahora es su vida, como lo es también para Ana Carbón. «Te pierdes muchas cosas, pero tenemos experiencias increíbles, ahora estamos en Japón, por ejemplo», explica la jugadora estradense, que asegura que sin el respaldo de la familia en los buenos, pero sobre todo en los malos momentos, el camino no se podría hacer.

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