Unos arquitectos que diseñan más luces que sombras

El estudio pontevedrés ha sido seleccionado como finalista de los premios iberoamericanos de iluminación

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s.b.
Pontevedra / la voz

El estudio de arquitectura NAN arquitectos ha sido seleccionado como finalista en los premios iberoamericanos de diseño de iluminación. Sus socios fundadores, Alberto Reiriz y Wenceslao López, afirman que «están saliendo las cosas porque nos implicamos mucho», aunque reconocen seguir aprendiendo el compaginar las ideas con la viabilidad empresarial, su trabajo es la pieza que los motiva.

A pesar de no haber estudiado juntos, se conocieron a través de varios amigos que tenían en común, querían ponerse a trabajar en iniciativas propias, se entendieron y se juntaron. Quedaban en el salón de la casa de sus padres, con los portátiles, para desarrollar trabajos menores y presentarse a algún concurso. «Luego adquirí una vivienda, acondicionamos un despacho y fuimos añadiendo más gente», cuenta Alberto. Sumaron dos socios más. «Conocimos a Vicente Pillado, especialista en temas de iluminación, y fuimos haciendo obras en locales comerciales», ya que en época de crisis se hacía poca vivienda.

Con delegación en Madrid

«A medida que teníamos más recursos decidimos montar un local con nuestros propios medios y nos asentamos aquí», donde llevan en Praza de España casi dos años. Al tiempo crearon una delegación en Madrid, con la idea de expandirse y doblar la cantidad de trabajo que les llega. Precisamente allí, en una feria, conocieron a la última socia, Ana Monteagudo. Los cuatro son de Pontevedra. Su idea es, tras esto, abrir otro local en Barcelona «y lanzarse al exterior». Les han publicado en revistas de referencia de todo el mundo, ya que sus trabajos están muy reconocidos «y cada proyecto que hacemos lo mimamos mucho», afirman. Para difundirlo se lo ofrecen a medios especializados, revistas o portales de Internet. En Pontevedra, reconocen, echan mano más del boca a boca y de las redes sociales.

No trabajan con presupuestos excesivamente altos, sino en iniciativas de pequeños promotor es y se enorgullecen de ello. En los premios iberoamericanos de diseño compiten con proyectos mucho mayores, tanto en tamaño como en presupuesto, «pero somos lo que somos y lo hacemos con cariño».

Los proyectos sleccionados para el concurso, son el de Unitek, en Pontevedra, y la Taberna do Trasno, en Cambados. El promotor de Unitek tenía mucha inquietud en el diseño a pesar de ser un centro de reparación de electrodomésticos, «ya que se interesó en tener una buena presencia de cara al público y un buen espacio de trabajo para los empleados», relata Wenceslao. Su aspecto fue bastante futurista y creen por ello que, de cara al jurado, «funcionará bien».

La Taberna do Trasno, situada en Cambados, es un caso diferente. Al ser un local de hostelería, su imagen y decorado es muy importante. «Decidimos renovar un poco su imagen, asociando la tierra, el vino y la parra», productos típicos del municipio. «Tratamos de recrear una merienda bajo una parra y quedó muy acogedor». Afirman que tiene una identidad propia.

Confiar en uno mismo

Serán los únicos gallegos que opten a la obtención de este galardón, lo cual les hace enfocar su opinión en dos vertientes: «Por un lado te llena de orgullo, pero si lo miras de otro modo también da pena que no haya más gallegos», sincerándose al no querer ser los únicos. «A nosotros nos conviene que se haga buena arquitectura aquí, ya que nos llamarían más», analizan la situación. Afirman que en la zona sur de Galicia, desde hace unos años, a nivel comercial no se hace demasiado. «Ojalá haya más en próximas ediciones», esperan con ganas, al tiempo que dan una clave: «Que salga bien algo depende de un mix: tienes que ser bueno haciéndolo pero también deben confiar en ti», ambas premisas son igual de importantes.

El próximo 30 de noviembre, en una ceremonia que se celebrará en Ciudad de México, se darán a conocer los ganadores. Ya les habían llamado en más ocasiones, esta es la tercera vez que participan y sus sensaciones son positivas: «Es muy difícil ganar por el nivel y recursos de otros proyectos pero creemos que estamos arriba», comentan confiados. «En nuestros dos proyectos el presupuesto en iluminación no pasa de 10.000 euros, mientras que algunos en los que están en la competencia pasan los cientos de miles de euros», aunque el dinero no lo es todo, ya que por experiencia saben que el jurado valora más la calidad que la cantidad y su trabajo «provoca un efecto muy bueno».

En Rusia y Japón

Ahora están trabajando en más de una veintena de proyectos, pero les ocurre algo curioso: «Tenemos más fama fuera que dentro», ya que están desarrollando trabajos en Rusia o Japón pero no logran gustar tanto en la ciudad que les vio nacer. «No somos profetas en nuestra tierra», dicen entre una mezcla de humor y resignación. «Vemos que a nivel gubernamental o administrativo hay ciertos estudios que trabajan con cierta fluidez, pero a nosotros nos cuesta entrar en ese ámbito», relatan. Su espinita es triunfar en casa. De momento, tratarán de llevarse un premio de la Ciudad de México.

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