¿Aparcamientos casi vacíos en agosto? Los hay

Mientras algunas zonas disuasorias están a tope, en otras, como las del Pazo da Cultura, sobran sitios

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pontevedra / la voz

Once de la mañana de ayer. Primer intento de estacionar en Pontevedra: el aparcamiento disuasorio en el que se ha convertido el muelle de As Corbaceiras. Misión imposible, ya que estaba de bote en bote. Por si con la imagen de la zona portuaria a rebosar fuese poco, el aparcacoches de la zona señalaba: «Ni lo intentes, tengo a dos conductoras esperando desde hace veinte minutos a ver si sale alguien». Se hacía un segundo intento en Mollavao, en la zona próxima a la Casa do Mar. Nuevamente, misión imposible y otra frase contundente del gorrilla: «Aquí está todo lleno, busca donde puedas». Tercer intento: la explanada de tierra frente al pabellón de deportes. Fracaso total de nuevo. «Tengo a gente esperando», informa también el aparcacoches. ¿Realmente, en vísperas de las fiestas, con Raíña Uxía cortada y los turistas llegando a la ciudad, no hay sitio en ningún aparcamiento disuasorio, no se puede estacionar sin pasar por caja? Parece que no. Pero no se fíen, sí que hay sitio y sitio.

Aunque resulte curioso, mientras en la explanada próxima al pabellón no cogía un alfiler, a esa misma hora, tanto la parte superior del pazo da Cultura como en el aparcamiento de Alexandre Bóveda había decenas de sitios libres y, en el caso de estos últimos, a la sombra. Es más, en la parte superior del pazo ni siquiera estaba ocupada el 50 % de la superficie. También había sitio libre, aunque bastante menos, en la zona de Tafisa y además estacionar ahí implicar tener que andar un poco más.

«Nunca tardo nin cinco minutos en deixar o coche, iso si, ao sol»

Begoña y su hija Mencía llegaron ayer a Pontevedra a media mañana. Y enseguida toparon aparcamiento: «Nunca tardo nin cinco minutos en deixar o coche, iso si, ao sol», dice Begoña. No tarda en estacionar porque siempre va directa al mismo sitio, a la explanada que hay en la parte superior del Pazo da Cultura. Aparca ahí vaya a lo que vaya a la ciudad, ya que considera que la distancia al centro es perfectamente asumible andando. Ayer, por ejemplo, tenía previsto ir a comprar pescado y posteriormente a Zara. «Aos dous sitios chegamos perfectamente andando». Señala que vienen con asiduidad a Pontevedra y que las únicas veces que utilizó aparcamientos de pago fue cuando sus hijos eran muy pequeños. «Entón aparcaba en Barcelos, pero agora sempre neste mesmo sitio», dice.

«Llevo casi media hora buscando donde aparcar. Es terrible»

Manuel, vecino de Sanxenxo, lograba ayer estacionar su vehículo frente al pabellón de deportes. Al preguntarle por el aparcamiento en Pontevedra, el ceño se le fruncía e indicaba: «Llevo casi media hora buscando donde aparcar. Es terrible». Manuel indicaba que había ido hasta el muelle de As Corbaceiras, luego miró en varias calles y finalmente llegó hasta la zona del pabellón. Ahí, tampoco lo tuvo fácil. Dio vueltas y más vueltas hasta que topó un hueco un tanto esquinado. Manuel indica que viene con asiduidad en coche a Pontevedra y que nunca le parece que sea fácil aparcar. Al preguntarle por qué no va a sitios como el Pazo da Cultura, la respuesta es clara: «Yo creo que ahí tampoco hay muchas veces porque hay feria y así, ya no lo intento».

Manuel Busca plaza en distintas zonas disuasorias

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